3 de noviembre de 2009

New book with my 100 favourites pics. Vote for it!


My new book is ready. I've selected my 100 favourite shots from my round the world trip.

You can have a look at the whole book here:
http://www.blurb.com/photo-book-contest/view_book/905847
You can also get a copy.
And DO NOT forget vote for it!



18 de junio de 2009

Ruta

67.000km
17 países
259 días
15.000 fotografías
Un diario de viaje

My favourite photos

Click here to have a look at my favourite pics on full screen size, thanks to flickr (press F11 after that for full screen).



SPEND IN MAGAZINE


Gracias a SPEND IN y a A.L. por mover los hilos para sacar este reportaje. Número a la venta en febrero-marzo.
José A. madrileño de 30 años, ingeniero aeronáutico e ilusionista, nos trae de primera mano su última gran experiencia: la vuelta al mundo. Tras 259 días regresa con más peso en su mochila: 15.000 fotografías, 67.000 km, extraordinarias vivencias y un diario de viaje.

Nunca imaginé que pintar sin mucho criterio sobre Google Earth una futurible y soñada vuelta al mundo, el rey de todos los viajes, fuera el punto decisivo que me llevara a emprender el periplo poco tiempo después. A partir de ese momento la idea ya no estaba sólo en mi imaginación. El runrún en mi cabeza había comenzado y no encontraba razón alguna que me impidiera coger mi mochila y salir a ver mundo. Para un humano mínimamente curioso e inquieto, conocer su propio planeta y la actualidad que le ha tocado vivir es lo menos que puede hacer. Además de curiosidad tengo salud. También tengo pasaporte español, de la Unión Europea, con lo que la tramitación y obtención de visados no es problema crucial. El euro es una moneda fuerte y, hoy en día, volar grandes distancias es posible y nunca fue tan económico ni accesible para ninguna de las generaciones anteriores. ¿Alguien da más? “Para eso habrá que ser millonario” escucho una y otra vez. Es paradójico, porque el coste de viajar durante un año, incluyendo todos los gastos y evitando países del mal llamado primer mundo, es inferior al coste de permanecer ese mismo tiempo de brazos cruzados en un país como España. Con todo esto y siendo sabidor de que ahí fuera esperan mil aventuras y maravillas, no me costó mucho esfuerzo abandonar la rutina del día de la marmota y, tras dieciséis pinchazos en concepto de vacunas, tomé rumbo hacia las cuatro partes del mundo.

Mis viajes anteriores siempre habían sido cortos y en compañía; en esta ocasión no sería así. Debía ser largo en el tiempo, es necesario. Sólo cuando ha transcurrido un tiempo suficiente aparece la fase más provechosa, donde asoma la consciencia de un nuevo estado con tintes nómadas y el viaje comienza a ser también interior. Las preocupaciones de buscar alojamiento, comida y transporte constantemente son relevantes al comienzo. Tras algunos días pasa a ser un hábito y después de algunos meses se convierte en una tarea totalmente secundaria. Exactamente ocurre lo mismo a la hora de regatear hasta en el menú o al pagar una habitación.

Existen muchos modos de viajar y cada persona termina por encontrar el suyo propio; sólo hay que ensayar y elegir. Intenté huir de lugares turísticos con ventanillas de tickets, largas colas y autobuses en la puerta en favor de hacer vida allá donde me encontrara. Elegir una buena ubicación para un desayuno con relente teniendo como escaparate una calle transitada es el lugar ideal para practicar la actividad humana más elevada: la contemplación. Observar los gestos, pequeños detalles y maneras de actuar o trabajar de la gente local es el pasatiempo más enriquecedor. También es el entorno perfecto para desarrollar dos de mis pasiones: la fotografía y la elaboración de cuadernos visuales.

No di un solo paso sin cámara a mano. La necesidad de poseer instantes en forma de fotografías, mi tesoro más preciado, estuvo presente en todo momento, rozando la obsesión y llegando a dirigir gran parte de mis hábitos.

Uno de mis múltiples objetivos fue la producción de un cuaderno de viaje manuscrito. Las libretas Moleskine, con su clásico y potente estilo, son el soporte ideal para documentar experiencias. Ideas, sensaciones, dibujos, reflexiones y recortes alimentan las entreveradas páginas donde el aspecto estético global es prioritario. La realización de crónicas de viaje es fundamental no sólo como material para el recuerdo, sino porque ayuda a digerir las experiencias pasadas y potencia enormemente la observación en las venideras. Advierto que la tarea, si es meticulosa, es un sumidero de tiempo.

Comencé en Moscú, a bordo del mítico tren Transiberiano. Concretamente recorrí la ruta del tren Transmongoliano, que atraviesa, además de no pocos husos horarios, gran parte de Siberia, Mongolia y el desierto del Gobi, finalizando en Beijing. La huella de los fuertes cambios del siglo XX está muy presente, tanto en la burocrática Rusia como en la efervescente China. Con el tren como mi medio de transporte preferido recorrí China durante casi dos meses, asombrado por el enorme potencial de este gigante formado por mil trescientos millones de infatigables hormigas, todas de la clase trabajadora, que andan de un lado para otro siempre atareados con el fin de hacer más y más yuanes.

Desde la primavera de 2007 existe una nueva y recomendable línea de tren hasta Lhasa (Tíbet) donde, durante los dos días de trayecto, tuve la oportunidad de charlar con un sincero y humilde budista tibetano sobre temas variados como su visión de la vida o los lamas más experimentados que son capaces de volar. Sus palabras siempre venían adornadas con extraordinarias fábulas. Tíbet es un lugar que deja helado a cualquiera por su crudeza, gentes que parecen traídas de otra época y sus insuperables paisajes. Las vistas del Himalaya desde un puerto a 5.500 m de altitud o el propio Everest desde su campo base ponen los pelos de punta. Qué grande, Everest. Bravísimo.

Tras unas semanas en Nepal, me asomé a India. No importa cuánto hayas viajado o vivido, India siempre produce un impacto brutal. Actualmente no se puede realizar una excursión interplanetaria, pero visitar este país es lo más parecido. Un lugar fascinante al que volveré porque India merece un gran viaje.

Dejando atrás Tailandia, país del que me enamoré, Malasia, Singapur e Indonesia, puse pie en Australia. En un santiamén pasé del respeto, humanidad, costumbres y sonrisas de Asia a la sociedad del plástico, de las tarjetas de crédito y del pague-por-todo. Física y anímicamente Australia fue el punto más bajo del viaje. Al menos Nueva Zelanda es agradable para los ojos.

Es altamente recomendable cruzar el Pacífico dando saltos de isla en isla sin salirse un ápice de las líneas tropicales. Cada una de las islas, que son infinitas, es única y volar en esta zona del planeta resulta especialmente tranquilo aunque caro. Debo señalar aquí, con ilusión, el lugar más idílico que he visto jamás: Aitutaki, en Islas Cook, una isla paradisíaca rodeada por un arrecife de coral, tan perfecta que no parece real. Tahití y la exclusiva Bora Bora fueron las últimas perlas en medio del vasto océano antes de aterrizar con tino sobre la remota Isla de Pascua.

Volver a hablar castellano en América del Sur fue una extraña sensación. Comencé en Chile lindo y continué después por Argentina, la tierra de los mejores bifes. Emulando a Juan Sebastián Elcano y a otros grandes viajeros, no podía eludir el paso por el Estrecho de Magallanes. Acabé en Ushuaia (Isla del Fuego), la ciudad más austral de la tierra, allá tan lejos donde realmente acaba el mundo y así tal cual lo refleja un letrero: “Fin del mundo”. Mis últimos días de viaje transcurrieron en Río de Janeiro donde, paseando por la playa de Copacabana, me preguntaba si realmente éste era el final de mi viaje. ¿Las vueltas al mundo tienen un último día? Nadie me avisó de ello.

Fui tan libre y feliz que podía hasta volar. Me quedo con las doce páginas que ocupan los contactos de nuevas personas conocidas, con el continuo y valioso aprendizaje, con las charlas mantenidas con otros viajeros en el camino, con las auténticas maravillas que deben ser observadas, con las experiencias de todo tipo, ya presentes para el resto de mi existencia, con las penetrantes miradas de las diferentes culturas y con la sensación de entender un poco más este mundo real, que tanto dista del que estamos acostumbrados en nuestra vieja y anestesiada Europa.

Anímense. Seguramente viajar es la mejor inversión posible y con tan buenas propiedades como el mismísimo bálsamo de Fierabrás.

8 de mayo de 2008

Noticia en prensa escrita

Vaya, hoy mismo he aparecido en el periódico Gente, de difusión madrileña, y no por haber robado un banco.

(Haced click en la imagen para agrandar)

Me gusta el calificativo de ciudadano viajero. Gracias a la simpática periodista Tamara por el artículo.

3 de mayo de 2008

RTW diary on Moleskine.


On popular demand, here I set a little video in which I show part of my diary written on the way during my travel. Contains memories, ideas, drawings, drafts, tickets and other stuff. It also contains some colaboration from other travellers.
Some details:



It's the first one, full handmade and no hi-tech has been used.
Someday I will finish the whole work, because at this momeent the diary is some months delayed.
Enjoy it!

Mi viaje ha terminado; necesito unas vacaciones

El viaje termina en el mismo punto donde empezó: Madrid.

Hoy mido 4 metros, y es que cada experiencia pasada va engordando un poco por ahí dentro. He sido feliz y he visto maravillas. Fui millonario en el lugar de los paupérrimos y pobre donde los ricos. Un periplo por la lejanía del mundo, que es realmente ancho y lleno de rincones, pero también hacia el interior de uno mismo, imprescindible para conocerse en profundidad. Y, sobretodo, fui libre y disfruté de lo que ello conlleva, que es todo bueno, caminando allá donde quería, acercándome a quien quería, disfrutando de lo que quería, sin prisas.

Estoy contentísimo de regresar cargado de energía, sensibilidad, sentido humano y una observación e intuición más desarrolladas, ya útiles para el resto de la vida y espero que difíciles de degradar.

De la mirada penetrante del Buda mismo a los ojos vacíos y sin vida de un australiano.
De la grandiosidad del Everest a la humildad de un habitante local de Indonesia.
De las llanuras de Mongolia a las palmeras del paraíso.
De los las frías funcionarias rusas al recibimiento thai, ¡que es guay!
De la lejanía de los Moais a la cercanía de mis valiosos compañeros y amigos de aventuras.
De las duras cremaciones hindues en el río al torrente infinito de Iguazú.
De los sermones indios a los incansables trabajadores chinos.
Del crudo aire del Himalaya a las profundidades coralinas.
¡Qué rico está el mango!
Y más cosas que me vienen a la cabeza y no escribo.
Una aventura demasiado grande como para ser contada y, al mismo tiempo, demasiado grande como para no ser contada. Alguna solución intermedia se me ocurrirá.

Insistiendo una vez más, animo a todo aquel que tenga salud y un mínimo de curiosidad a que realice un viaje alguna vez, siendo muy aconsejable realizarlo en solitario y durante un tiempo prolongado para poder llegar a una evolución aceptable en la manera de viajar.
Probadlo sin miedo a lo desconocido, no os decepcionará.

2 de mayo de 2008

Agradecimientos

Ver agradecimientos detallados aquí.

22 de abril de 2008

Vuelta a casa

Atrás quedan ya las cosas de Río de Janerio. En particular echaré de menos las caipirinhas y cocos, que tienen este aspecto visual:

Las frutas también recordaré, en especial mi querido mango.
Las favelas, Brazil tipical:

¿Alguien se anima a este "favela tour"? ¡Ja! Más bien "don't be gringo, be fool!" Sólo de pensar en pasear por la Rosinha, la favela más grande de Río donde habitan más de 60.000 personas, con sus correspondientes armas, me dan escalofríos.

Pero los viajes de vuelta al mundo también tienen un último día, ¡nadie me avisó de eso!

Ese día es hoy, casi nueve meses después de mi partida, vuelvo de nuevo a la T4, ahora lloviendo y con un aspecto muy poco tropical en Madrid.

Al menos tuve un caluroso recibimiento en el aeropuerto, cuando llegué envuelto en una gran bandera de Brasil, por parte de mi padre, mi madre, mi hermana y mis amigos Juan E., Paco y Tole.

¿Realmente se acabó ya? No, no quiero creerlo. ¿Ha sido todo un sueño? Creo que para mí, sí, mucho más que eso.

Casi con un pie dentro de casa. Creo que si pongo el otro también dentro, fin, se acabó, fin de los fines, game over.

También tuve una bienvenida en forma de correspondencia: dos cajas de cartas esperando a ser abiertas. Uy, ¡qué bien! ¡Cuántas felicitaciones! Veamos... la primera es del banco, esa no vale. La segunda, también del banco. Tranquilo, no pierdas la fe naranja. Una que no es del banco, es de la declaración de la renta. Uy, uy, uy... esto no mola nada. Pues así fueron todas.

Resultado, dos cajas de cartas, todas de la misma calaña, que realmente me estaban diciendo de manera explícita: "BIENVENIDO AL FIN DE TU VIAJE".

21 de abril de 2008

Últimos días en Río de Janeiro

Un brasileño que conocí el Santiago me dio la dirección de Reny, todo un personaje que alquila apartamentos en Río y al que no le falta labia y vida a sus espaldas. Tampoco le falta mujer valiente y con un optimismo que desborda. Aún estando enferma y anciana tiene la frescura y vitalidad para querer continuar viajando, manejar internet, etc, etc. Olé por ella.

La nevera del apartamento es toda una obra de arte en sí misma. Tan vacía como el propio apartamento al principio.

A pesar de la difusión para atraer gente que incluso aquí escribí, sólo unos pocos me visitaron finalmente. La primera fue Sophie, de Francia, que no había visto desde Bora Bora y que continúa su valiente tour du monde. Se reunirá con su hermano dentro de poco.
Por supuesto tuvo un mensaje de Bienvenue, faltaría menos.
Por cierto, Sophie, ¿sobreviviste las últimas dos noches en el nuevo alojamiento? Reny nos informó después que la zona era muy peligrosa porque estaba al lado de una favela, de esas de donde salen sonidos de disparos de vez en cuando. Bueno, tú eres todoterreno.

Esta receta para el desayuno que experimentamos no me acabó de convencer nunca.

Después llegó Ángel, con el que me encuentro por cuarta vez en el viaje. Visitó Samoa y Tonga después de salir ofuscado de Nueva Zelanda, su país negro, que acabó odiando tanto como yo Australia. Esperamos ver esas auténticas fotos ¿eh?
Y para el último día la familia fue creciendo. Llegó Olga, la novia de Ángel, desde la fría Rusia (allí ahora están a -10 grados. Ha oído bien, señora, ¡menos diez!) y tras 48 horas de viaje cruzando medio mundo. Muy maja y simpática es, me alegro de haberte conocido al fin, aunque sea al final de mi viaje. Una de las más seguidoras de mi blog, que me dijo al verme "ah, pero si eres real y no virtual!". Tampoco faltó el reencuentro con Kleber y su pareja, con el que viajamos en parte de China, allá hace mil años, a comienzos de viaje que ahora parece hubiera pasado toda una eternidad. Qué extraña sensación el tiempo de los viajes.

Pues nada, esto fue la última noche, tras cenar en un restaurante de "al peso" (pesan el plato con la comida y cobran en proporción) y tomar unas caipirinhas, las últimas, en el paseo de la playa de Copacabana.

14 de abril de 2008

Río añadiduras

Brasil no es un país tan barato como uno se podía imaginar. Será una de las superpotencias en un futuro próximo y están haciendo los deberes mucho mejor que sus vecinos.

Petrobras se encarga de transformar mágicamente petróleo en billetitos:

El centro de Río es como una gran ciudad más, con sus horribles edificios cuadrados, oficinas, aglomeración, etc.

Y peculiar metro:

Pero lo realmente sobresaliente de la ciudad es la combinación de gran ciudad y playa. Copien, copien de esta idea si tienen en mente fundar una nueva civilización.

Frutas y fútbol; esto último se lo toman realmente en serio. Los partidos en la playa, que en otros sitios son pachangas de domingueros, aquí son campeonatos con camisetas y árbitros.

Las dos playas más importantes son Copacabana e Ipanema. Es fácil distinguirlas por sus inequívocos patrones del paseo:

COPACABANA ESTILO:

IPANEMA ESTILO:

13 de abril de 2008

Brasil. Momentos televisivos

Cambiando de canal en la televisión brasileña se puede encontrar variedad. Véanse los siguientes ejemplos:

Fútbol, por supuesto. Aquí se vive de una manera exagerada, a todos los niveles. Es difícil caminar por la playa e ir sorteando los grupos de futboleros que no dejan caer el balón en el suelo. Añado que las niñas también juegan, y sorprendentemente bien.
Charlatanes religiosos. Toda una plaga, y es que Brasil todavía tiene un fuerte vínculo con la religión, lamentablemente. Obispos, santones y cuentacuentos a cada cual soltando de la boca las más increíbles sandeces.
Olvidábaseme comentar tres cuartos de lo mismo en otros países de suramérica. Aquí pego algunas fotografías, en este caso de un sanador capaz de congregar multitudes infinitas con su espectáculo de curación.

Ah, y por si alguno duda de la veracidad de los milagros, también contaba con un auténtico, objetivo y esperpéntico médico, que diagnosticó allí mismo (sin radiografía ni prueba médica alguna) que aquella señora había sanado completamente de su mal de espalda. Es bueno. ¿eh?
Tampoco faltan los programas culturales:

Guerra de tartas entres dos féminas con biquini subidas en un caballo mecánico. A quién se le ocurrió semejante idea?

Y es que en este país, todo hay que decirlo, andan muy justitos culturalmente y muy desarrollados en la pomposidad, porque primeros planos de culos y tetas no faltan en ningún programa.

Por último, el culo más famoso de Brasil en este momento, éste que muestro, bailando al son de una canción que se oye en todos los lugares. No falta en las portadas de la mitad de las revistas.
Y poco más, salvo un detalle que no deja de sorprenderme: cada vez que nombran un jugador, deportista o concursante nacional, añaden, llenos de patriotismo "de Brasil-il-illlll" con un efecto sonoro de eco propio de los ochentas. Ejemplo: "acaba de ganar el gran premio Felipe Massa, de Brasil-il-illlll". Ver para creer.

10 de abril de 2008

Río de Janiero. Cristo Redentor

La imagen más conocida de Río es el Cristo Redentor, la escultura Art Decó más grande del mundo y una de las nominadas a las 7 maravillas modernas. A mí no me pareció espectacular de ninguna de las maneras, es más, las dimensiones del cristo estando allí son realmente diminutas. No me explico bien cómo se ve tan grande en las postales.

Turistas no faltan, no.

Algunos de ellos anaranjados, como debe ser.

Lo mejor del lugar son las vistas de la ciudad entera. Supongo que son sol la cosa gana en colorido, pero hoy toca nubes.

Quizás sea el mejor emplazamiento posible para fundar una ciudad: al lado del mar, con playas de lo mejorcito (Copacabana e Ipanema son playas 10), entre varias rocas que le dan un encanto especial y con mucha vegetación alrededor. Además está en latitudes tropicales, muy importante cosa es.

Se acerca el final

He decidido demorar mi regreso una semana más; Río de Janeiro mola y Móstoles no es nada tropical.

Os aviso para que os de tiempo a preparar las pancartas de bienvenida: llegaré el sábado día 19 de abril a las 09:50 a la terminal 4s de Madrid-Barajas con vuelo de Iberia Río de Janeiro-Madrid.

Me reconoceréis por mi esbelta figura. Se agradecerá la presencia de todos.

Por favor, haced que mi vuelta a la realidad no sea demasiado cruel...

Camino hacia Brasil, el país de los traseros pomposos

25 horas de autobús (nada que ver con los envidiables autobuses de Argentina) desde Foz do Iguazu, cuando compré el billete de autobús me dijeron que tardaba la mitad que eso. Llego a Río de Janeiro.

Pongo así pie en el país de las frutas, el fúlbol, las playas, las brasileñas y los respectivos culos de las brasileñas.

Pobre de ti, mujer, si eres brasilenna y no tienes buen aspecto: encláustrate en casa, muere o emigra, aquí no tienes nada que hacer. Neumáticas chicas es lo que puedes encontrar en cualquier anuncio (que rozan lo pornográfico), da igual de lo que sea y si enciendes la televisión las verás, además, moviendo todo lo movible. Alegría, alegría! Y es que no hay duda que el clima, que es tropical, influye radicalmente.

Ni qué decir tiene que aquí están los mejores dentistas y cirujanos estéticos del mundo conocido, y no les falta trabajo.


Lo primero que vi al llegar fue el sambódromo donde se celebran los desfiles de carnaval. Políticos de Espanna, para cuándo un sambódromo? Bien sabido es que da alegría, multiplica la festividad y merma el aburrimiento. También el apolillamiento. QUEREMOS UN SAMBÓDROMO YA.

Pues eso, que Río no está nada mal, aunque quizás en este momento sea un poco peligroso por la epidemia de dengue. La cosa no es ninguna broma. Qué miedín cada vez que veo un mosquito...

6 de abril de 2008

Cataratas de Iguazú

El mayor espectáculo visto
Una vez más, llegó el momento de un lugar extraordinario. El nivel está muy alto después del Everest, Aitutaki o Perito Moreno. Si bien aquellas son maravillas estáticas, las cataratas de Iguazú son dinámicas. ¡Compren sus entradas y embutáquense! ¡Mójense! ¡Abran los ojos y orejas! ¿En qué consiste la función de hoy? En agua, sólo ver caer agua y es grandioso.

Para la visión completa son necesarios dos días, uno para el lado argentino y otro para el brasileiro. Mi mala suerte con la lluvia me persiguió una vez más y justo en el punto más espectacular, la Garganta del Diablo, llovió enérgicamente mojando cámara, cabeza, cuerpo e incluso el interior del reloj naranja chino, que aún aguanta.


Para poder imaginarlo ligeramente visualícese el caudaloso río Iguazú al que se le quita el tapón del fondo, dejando caer torrencialmente infinita cantidad de agua a una altura tres veces superior a las cataratas del Niágara.

No hay palabras para describir este lugar. Cuánta potencia desaprovechada. Qué derroche. Qué cantidad... El gran sumidero es.

Alguna revista americana diría en sus hojas americanas que de aquí se podría obtener suficiente energía americana para abastecer durante un día americano, un día, ¡un día entero! a una familia americana y su consumo americano.

Al día siguiente visité el panorámico lado brasileiro, esta vez con sol y arcoiris incluso. Las fotos, más coloridas esta vez.

Un lugar que ocupa merecidamente uno de los primeros puestos en la ristra de lugares más espectaculares del viaje.

5 de abril de 2008

Llegó la hora de dejar Buenos Aires querido.

Buenos Aires es una tela de araña que no te deja escapar tan fácilmente. Y yo me dejo atrapar, es una ciudad en la que estaría muy a gusto dos meses en vez de dos semanas.

El último día fui con Alex y estas dos simpáticas porteñas de nombres Sol y amiga rubia de Sol a tomar mate al río de la Plata.


¿Viste, flaco? Ya soy un argentino auténtico, imposible de distinguir de uno más auténtico aún. Daleee.

Echaré de menos muchas cosas de esta familiar ciudad: los masajes, el subte,

Las calles con miles de números (y hasta 14000 en alguna ocasión),

Las numerosas tiendas de libros, y es que Argentina es, junto con Cuba, único país de habla hispana donde los libros no tienen impuestos. Son apreciablemente más baratos. Voy cargando ahora con 4, uno de ellos El Quijote; no podía estar ya tanto tiempo sin releerlo.

Y el apasionado tango. Me voy de Buenos Aires sin haber aprendido ni un paso siquiera, ¡muy fatal!

Y por supuesto lo que más echaré en falta será el bife y el dulce de leche.

Alex se queda por aquí. ¿Hasta cuándo, boludo? No es fácil escapar tan fácilmente je, je, je. Espero volverte a ver pronto, aunque me temo ya no será en este viaje. Es mundo es un lugar más pequeño de lo que parece, aunque lleno de rincones.

Un sobresaliente para la ciudad de Buenos Aires.

¡¡¡Urgente!!! ¿Quién se viene a Río YA?

Tras una serie de carambolas favorables que no vienen a cuento he llegado a Río de Janeiro y estoy en un enorme apartamento en la misma playa de Copacabana, con dos habitaciones, salon infinito, dos baços, dos teles, cocina, etc.

Invitados estáis. Venid, venid!!! No lo penséis ni un instante, hay sitio para cinco al menos (*). Además el zumo de mango vuelve a saber a mango como en Tailandia.

Mi viaje está a punto de concluir, gastaré los últimos días en Río.

(*) Daré preferencia a las féminas (**)
(**) Dentro de las féminas, a las más pomposas.

31 de marzo de 2008

Fabricado en Argentina.

¿Recordáis a Erica García?

Yo esperaba encontrarme con ella en la misma puerta de Argentina, pero a día de hoy no ha habido suerte.

Juas... qué sensual. ¡Qué labios! ¡Qué boca! Que alguien la corone reina ¿Alguien más es fan suyo?

30 de marzo de 2008

Buenos Aires. La Bombonera.


Estadio mítico donde los haya. Guarida de Boca Juniors, situado en el corazón del peligroso barrio de La Boca, Buenos Aires en estado crudo.

Aquí jugó Maradona, el barrilete cósmico, el Dios, ("¿de qué planeta venís?") y ahora suele acudir a ver los partidos de Boca desde su palco de honor, que compró durante diez años por una cantidad desorbitada y después le fue regalado para disfrute vitalicio.


Habrá que ir a ver un partido de verdad, que así sin gente esto es muy soso.
Pues sí, Alex y yo nos armamos con un poco de valor y compramos entradas para un partido de la Copa Libertadores, el equivalente americano a la Liga de Campeones, a lo grande, nada de medias tintas porque para una vez que uno va al fútbol no va a ver un partido de poca monta. Juega Boca contra Colo Colo, de Chile y, para el que no lo sepa, argentinos y chilenos no son afines.
¡Qué ambiente! Indescriptible, hay que estar aquí para sentir la afición sin límites que sienten los hinchas de Boca en el estadio. Nuestras localidades están en sitio seguro, alejadas de la marabunta que es la hinchada local. Realmente da miedo aun estando a distancia, y es que aquí los estándares de violencia en el fútbol distan mucho de los europeos. En vez de La Bombonera habría que calificar a este lugar como La Caldera.
¿Y si animamos un poco a Colo Colo? Paráte, dejáte de bromas, boludo, que si lo pronunciamos, aunque sea en bajito, si lo pensamos siquiera, aquí nos comen...

Cuando Boca marca, el estadio se viene abajo. Esto es el acabóse. Qué devoción por los colores, qué energía; cuesta trabajo imaginarlo. Y no pararon de cantar ni un minuto. Ganó Boca 4-3, si bien tengo que confesar que no me enteré del último gol de Colo Colo, cosa que aún no me explico, si yo estaba atento y animando en todo momento... Miren, miren.
Experiencia calificada de muy buena.
Nota añadida: las animados de Boca, "Las Boquitas" se pueden contratar particularmente para eventos varios, según dijeron por megafonía.

28 de marzo de 2008

Buenos Aires. El maestro de tango

En Buenos Aires, tango por aquí, tango por allá, tango por acullá. En uno de los salones donde la gente va a bailar, llamado Maldita Milonga, que recomiendo, se concentran individuos de todo tipo. No contaré acerca de la colección de gestos, detalles y recovecos que conlleva la insinuación de la hembra y el posterior cortejo del macho, anteriores al baile en sí. Es tan laberíntico que dejo al lector lo reciba de manos de un experto, que lo expondrá y transmitirá de una manera más acertada de lo que yo lo pueda dado mi reciente contacto con el tango.

Entre todo el caos de parejas que hormiguean la pista (europeas flácidas con zapatos de tango comprados para la ocasión, individuos con tirantes y atractivas mujeres con las que todos querían bailar) destacaba, muy de lejos, El Maestro. Un hombre mayor, estiloso, perfectamente trajeado que no paró de bailar ni un momento, salvo por el descanso que se tomó llegadas ciertas horas... (se echó una siesta en una de las mesas sin ningún pudor.)

El Maestro elegía una presa (todas en el fondo estaban deseando que se lo pidieran), la poseía, la hipnotizaba y enseguida ella adoptaba su ritmo, ritmo lento, muy, muy lento, ¡llegando incluso a bailar parado! Bailaba con el alma, no con los pies. Es por eso que sale nítido en la foto. Superlativo, máximo. Qué grande el viejo.

Cuando la música paraba, también paraban el resto de parejas, pero no él. ¡Cómo parar! Él era superior a la música, su maestría está por encima de todo eso. Él continuaba entre canción y canción con la mirada perpetua en el pecho de su joven acompañante.

Cuando se cansaba, paraba el movimiento del todo, ofrecía el brazo a la hembra para que fuera asido, la acompañaba a su asiento y, en un gesto de ser superior, extendía el brazo y con la mano señalaba la silla dando a decir "vuelve a tu asiento, ya he acabado contigo". Dicen que, aunque no sientas afinidad con la pareja de baile, debes aguantar al menos tres tangos, por cortesía. Él las despachaba en el primero muchas de las veces, porque es así de chulo.

Después volvía al ataque con otra, otra y otra así hasta haber complacido a media sala de baile. A las feas no, a esas no las saca a bailar NADIE.

Es el rey, es mi ídolo. Yo de mayor quiero ser como él.

27 de marzo de 2008

Buenos Aires. La Boca.

Habrá que ir al barrio de La Boca, el más peligroso de la ya de por sí peligrosa ciudad de Buenos Aires. Al preguntar en la recepción del hostel cómo ir enseguida se le encendieron los ojos a la chica que proporcionó la información: "PERO NO SALGAN DE LA CALLE EL CAMINITO. NO SALGAN". Caray, que cosas... Ser atracado es lo menos que te puede pasar si decides dar un paseo tan alegremente por La Boca; acabar "cortado" es muy probable si te sales de dicha calle, como nos cuenta así pasó a un par de turistas que omitieron el consejo el otro día. ¿Cortado? Suena muy mal acabar cortado.

Es un barrio que da miedo, sí. Alex y yo acudimos allí, sin nada que pueda ser robado, con lo puesto, a ver las típicas y de sobra conocidas casas de colores.


Muy pintorescas, sí.


Y por supuesto no puede faltar el tango, un baile tremendamente sensual que se baila con pasión, y con alguna que otra pose que hace abrir los ojos un poco más.

Toda una pena no saber bailarlo, ya mirarlo hace disfrutar infinito. Ni qué decir tiene que el tango es una experiencia sexual más que un simple baile.

Buenos Aires. Recortes.

Por tercera vez el viaje de Alex y el mío se encuentran, tiempo y afinidad.
Estaremos juntos unos cuantos días en esta ciudad que nos ha atrapado, queramos o no. Para empezar, Amaya, una española que ha perdido su acento para adoptar el argentino, mucho más elevado, nos invita a su cumpleaños, donde la carne roba protagonismo a la tarta.


Invitados variados, alguno de ellos un auténtico filósofo/psicólogo, como es habitual en los argentinos. Otro, el italiano con el que hablo en la foto, mucho más ridículo. Si alguna vez querés recibir burlas y carcajadas sobre vos de todos los presentes, no tenés más que afirmar rotundamente que tu país es el mejor del mundo. Así lo hizo el pobre boludo, comenzando con "Italia tiene la mejor comida" (risas), "Italia es campeón del mundo" (risas, risas). "¿Acaso no son argumentos para demostrar que es el mejor país? Y también tenemos al Papa" (por los suelos todo el mundo, riéndonos a su costa). "Ale, sí, el Papa para ti todo..." Respondió alguien sacando a la luz a Maradona para contrarrestar al papa del italiano.

Otro día no pudo faltar la visita a un restaurante conocido, de nombre Siga la Vaca. Si bien día tras día la dieta se ha tornado en un sin parar de carne a todas horas. Es lo que tiene Argentina, el país de la carne. Calidad y precios ridículos en muchas ocasiones. No es posible venir aquí y ser vegetariano al mismo tiempo.

La especialidad reina, el bife de chorizo.

Pobres vacas. Qué ricas están las vacas. Pobres vacas.

Alex y yo salimos del restaurante apenas sin poder caminar. Tuvimos que parar momentáneamente en un banco para coger fuerzas y visitar el casino. ¡Y qué casino! Dos casinos, dos casinos flotantes. ¡Ohhh!

En otra ocasión visitamos el cementerio de La Recoleta, un lugar fascinante donde están enterrados destacados personajes. Más que enterrados, diría expuestos en lujosos mausoleos absurdamente ostentosos y caros. No puedo ni imaginar cómo alguien en su sano juicio puede despilfarrar la cantidad de pesos que deben costar estas construcciones. No hay duda que se trata de personas orgullosas.
La sensación, al caminar por dentro, es de presenciar una competición por quién construye su panteón más alto.

Buenos Aires querido.

A bordo de mi último vuelo con LAN, con miedo al despegar por el terrible viento de ese día en Ushuaia. El resto de pasajeros estaba tan estaba tan tranquilos, yo no. Llegué a Buenos Aires con una intención de estar allí días mil.

Aquí Buenos Aires, vastísima ciudad como no he visto otra. Enorme, descomunal urbe con calles que llegan a los 14.000 números. Ver para creer. Habitantes también tiene; ahora 12 millones.

Tremandamente parecida a España en muchos aspectos, si bien es algo más sucia, más activa, más cultural, más cercana y mucho más auténtica. Su gente me encanta, ya hablaré de ellos en otro momento. Supongo que tarde o temprano les visitará la oscura sombra de la globalización, esa que dificulta el camino a las originales cafeterías de siempre e impone un ritmo absurdamente rápido a las calles, y a los viandantes también.

El punto negro es, sin duda, la delincuencia, que aquí alcanza cotas ya desorbitadas. Es mejor no poner la televisión y no escuchar noticias repetitivas: robos con violencia atroz, secuestros, asesinatos, etc. "Doña XXXX salió de su casa para visitar a los sobrinos, fue asaltada, se resistió y acabó muerta", es un titular típico.
Si no fuera por ello, Buenos Aires sería una ciudad ejemplar.

Y que no falte Quilmes aquí y allá, potentísimo icono de Argentina.

23 de marzo de 2008

Ushuaia, al sur del sur.


Siempre se puede arañar un poco más en todo, en este caso, bajar más al sur aún a bordo del barco Barracuda, el más antiguo del puerto y mucho menos masificado que el resto.


El objetivo es adentrarse un poco más en estas remotas aguas y ver alguna que otra isla en la que por lo visto habitan exóticos animales.

La verdad que impresiona el lugar, más aún cuando el barco realmente casi roza los pedruscos y se detiene un buen rato para poder contemplar a gusto.


En la primera de ellas conviven lobos (de un pelo) y cormoranes. En otra más lejana sólo hay lobos (de dos pelos).


Y para rematar la faena, el faro siniestro. ¿Qué hay ya más lejos? Nadie lo sabe. Quizás gigantes pulpos, pomposas sirenas, rusos, entes malignos poseídos por algún encantamiento y otros seres imaginarios a la espera de incautos que en los remotos mares se adentren.

De lo que no hay duda es que AQUÍ se acaba ya el mundo.

Ushuaia, el fin del mundo.

Ahora sí que sí; más al sur ya no puedo estar. Ushuaia es la ciudad más austral del mundo, en el sur de Tierra del Fuego, donde el viento da la vuelta y sopla con una fuerza desproporcionada.


Tuve suerte de disfrutar de unos días magníficos, aunque también sufrí ese viento que te impide caminar en línea recta el último de los días.

Esta pequeña ciudad es linda, nada que envidiar a los más bellos pueblos de Suiza.


La sensación de estar en el fin del mundo es constante. ¡Y en verano no se pone el sol, señora! Me quedaron ganas de acercarme a la Antártida, que está a dos pasos de aquí, pero para otra vez tendrá que ser.

Se come bien, como en toda Argentina, no falta de nada, ni siquiera falta casino. Es un buen lugar para pasar unos días, si uno anda sobrado de tiempo.

Me encantó pisarte, Ushuaia.

22 de marzo de 2008

Argentina. Lagos y glaciares del sur.

Cerca de El Calafate no sólo está el Perito Moreno, que es el glaciar más conocido, también hay otros cuantos no menos espectaculares que vierten sus hielitos a un lago con muchos brazos. La mejor manera de recorrer semejantes rincones es subir a un barco durante un día entero y dejar que el ojo de la cámara y los otros dos que vienen de serie disfruten de este inhóspito paraje.

La atmósfera es sobrecogedora. Durante todo el trayecto se pueden ver pedazos de hielo desprendidos de los glaciares. Enormes icebergs que impresionan de verdad por varios motivos: su tamaño descomunal, los colores tan bien combinados y el silencio que se produce cuando el barco detiene los motores para acercare a ellos, parando también la respiración de todos los que observamos semejante espectáculo de la naturaleza.

Alguno de ellos, como el glaciar Upsala, es incluso tres veces más grande en tamaño que Perito Moreno.

No falta quien aprovecha para difundir sus ideas a los cuatro vientos, vientos helados.
La belleza de estas formas y colores es hipnótica.

Qué grande, qué grande panora,a. Como si enormes rascacielos de hormigón se derrumbaran delante de ti. La destrucción también es bella.

De nuevo un lugar que recomiendo y que no debe faltar en tu ruta si pasas por aquí cerca. Te dejará helado (!), sobretodo si pasas mucho tiempo en la cubierta del barco.

Argentina. Perito Moreno.

¡¡¡¡¡OOOHHHHHHHhhHHHhhhHHHHHHHhhHHHH!!!!!!!
Perito Moreno, el glaciar que hay que visitar. De nuevo esperaba una posible decepción después de haberlo idealizado y elevado a la máxima categoría tras oir los mejores elogios sobre él. Ahora puedo decir que es un lugar 10, de panorama 10.

Una de las imágenes más escalofriantes e impresionantes del viaje, si no la que más. Grande, Perito Moreno. Una maravilla de la naturaleza de primer nivel.

Glaciar con un frente de 60 metros de alto por 4 km de ancho y más de 30 km de largo.

Los azules de los hielos son únicos, cubren toda la gama. Suerte tuve de tener un día espléndido.


Causa espectación, no hay duda. Todo el que acude a El Calafate va para ver este glaciar.

Además de la vista general desde la pasarela se puede tomar un barco que te lleva hasta las cercanías del glaciar.

Y quizás lo más sobrecogedor de todo es el sonido que produce con los constantes desprendimientos. Estruendos descomunales que se oyen no se sabe muy bien de donde.

Conclusión: es Perito Moreno un lugar de recomendación naranja.

Argentina.


No fue demasiado fácil llegar desde Punta Arenas, en Chile, a El Calafate, en Argentina. Falta de información, teléfonos que no funcionan y transbordos desconocidos por el camino. Eso sí, los autobuses son envidiables, como ya es conocido. Así puse pie en Río Gallegos después de pasar la frontera con Argentina.

Argentina, uno de los países que llevo años queriendo visitar y que me maravilla aún sin conocer. Un gran país, como ya desgranaré.


Bienvenidos, boludos.

Chile. Isla Magdalena y Estrecho de Magallanes.

No hay vuelta al mundo que se precie que no pase por el mítico estrecho de Magallanes. El propio Magallanes, Juan Sebastián Elcano y otros aventureros de verdad no tenían más remedio que atajar por este estrecho, la única vía para atravesar el continente americano hasta la construcción del canal de Panamá a principios de siglo XX, en vez de rodear Isla del Fuego en su totalidad.

Hace frío, de hecho tenía en el fondo de la mochila mi abrigo desde Mongolia, allá hace mil épocas. Las arrugas que acumuló fueron majas...

Tomé un barco a lo largo del estrecho que tenía como parada principal la isla Magdalena, para ver pingüinos. Realmente no esperaba gran cosa, total un pingüino tampoco es para tanto. Uno no, pero un googol de ellos ES UNA BRUTAL COSA .

¡Qué barbaridad! Cuando el barco se acercó parecía una isla sosa y bastante fea, pero enseguida se empezaron a distingir pequeños puntos. ¿Qué son esos puntos? ¿Piedras? ¿No serán... ? No, no puede ser. ¡Sí, son pingüinos! Santo Dios/Buda/Alá/Él... Qué cantidad exagerada de pingüinos.

Aquí un par de pingüinos queriéndose.

De hecho en esta isla no hay otra cosa. Escasa variedad.

Y son pequeñitos todos. Además están, dicen los expertos en esto, en época de cambiar de plumas, por lo que hay miniplumas por todos los rincones.

Curiosa isla esta Magdalena.

Chile. Punta Arenas.

Punta Arenas, la ciudad continental más austral del mundo, allá donde acaba el delgado Chile.

Lejos de todo estoy, respirando el aire de una atmósfera extraña, como si este fuera un lugar remoto. Será que lo es realmente.

Es una bonita, sin delincuencia extrema, quizás para disfrutar unos cuantos días. En mi caso no era un destino fundamental, pero tuve que pasar por aquí por cosas de aviones.

Al fondo el estrecho de Magallanes, y al fondo del fondo, Tierra del Fuego.

20 de marzo de 2008

Santiago. Nataly y Fantasilandia.

Acompañado por la linda y simpática chilena de nombre Nataly fui al punto más alto de la ciudad desde donde se ve todo Santiago, arropado por sus conocidas montañas.

Y después, ¿por qué no visitar Fantasilandia?


Vaya, sorprententemente parecido al Parque de Atracciones de Madrid. Algunas máquinas son exctamente iguales. Y es que Chile en general tiene un sabor a la España de hace un tiempo.

Muy agradable compañía, señorita de los labios de mermelada. Mis mejores deseos para ti.

Más Santiago.

"Estoy solo en el hotel,
estoy viendo amanecer,
Santiago de Chile se despierta entre montañas.
Aquí retoca la guitarra en la A 304.
Un gato rebelde que anda medio enamorao
de la señorita Rock and Roll.
Aunque no lo ha confesado,
eso lo sé yo."


Cuando uno pasea por las calles de Santiago tiene una sensación de estar en un lugar familiar. Es como retroceder en España hace algunos años. Afortunadamente mantienen lo mejor y aún no han llegado al nivel de degradación de las calles de Madrid, por poner un ejemplo, llenas de McDonals y compañías internacionales. Aquí, cuando uno va a un supermercado, todavía se encuentra a un señor dependiente con bata blanca, que asesora con tino porque lleva toda su vida haciendo esto, y a mucha honra, y a no un jóven estudiante que trabaja por horas sin ninguna motivación ni idea de lo que hace, por cuatro pesetas.

No pude evitar sertir vergüenza ajena al ver mil letreros del Banco Santander por todos lados y otros tantos establecimientos de Telefónica sembrados por doquier a modo de invasión. Llegan donde sea para robar el máximo dinero posible, y es que Chile es un buen tubo de ensayos, ya que es un mercado pequeño, de unos 16 millones (6 de ellos viven en Santiago), que sirve como indicador de cómo se comportará un producto en el resto de Sudamérica.
Aquí algunas calles del centro.

Chile ya no es un país militar, ¿no?

El metro es realmente bueno, moderno y seguro.

La prensa es algo directa, demasiado. A José Manuel, ahora que es un periodista serio trabajando para una casa reconocida, le dejo algunos titulares para sirvan de inspiración. Por ejemplo "MÉTANSE LA GUERRA POR LA RAJA", o perlas de esa calaña que por aquí se estilan.

No hay duda que son todos unos expertos en cambio de moneda, estado de la economía, etc, por las cuenta que les trae; ya han sufridos cambios bruscos y la cosa no es broma. Miran al valor del dólar con el rabillo del ojo. Aquí el dólar estadounidense está realmente barato ahora, mientras que en Argentina está carísimo. Un muy buen momento para viajar, ¡anímensé ueones!

Jugué a la lotería pero no tuve suerte en el "rasca y gana", que debería llamarse "rasca y pierde".

Y qué fácilísimo es conocer gente aquí. Humanidad, cercanía y bienvenida, algo que se está perdiendo por minutos en España. En esta foto con una argentina y un brasileño, que me recomendó sitios mil en Río de Janeiro, mi última parada del viaje. Estando comiendo yo solo, enseguida me invitaron a su mesa, para charlar, etc.

En esta otra imagen con dos chilenos de lo más divertido, que también me invitaron a su mesa después de los anteriores, con lo que estuve horas y horas en esa terraza. "Ueón, esto" que no huevón, "ueón, lo otro".

Me contaron detalles y consejos sobre Chile en general, que hay que tener mil ojos porque aquí los robos están a la orden del día. Y nada que ver con Argentina, me avisaron. Aquí al menos si estás cerca de un policía puedes estar tranquilo, allí no.

Santiago no es muy bonito para ver, pero me está encantando.

Santiago de Chile. Santiago lindo.

Salí del aeropuerto y monté en un taxi junto con la pareja de noruegos, ya que viajamos juntos en el avión. La primera impresión de Santiago fue "¡estoy en la M40 de Madrid!". Exactamente las mismas señales, misma iluminación, mismo estilo y misma atmósfera. Tranquilo, sólo ha sido un instante, aún no acaba tu viaje, Naranja.

Y qué raro es volver a hablar castellano después de tantos meses. Se agradece, se agradece.

Tuve suerte de encontrar este alojamiento, que recomiendo, de nombre "La Casa Roja". Altos techos, mil salas de televisión, salones, piscina, cocina, etc, en un estilo de muy buen gusto. Además al pagar en dólares o euros, cuesta 19% más barato.



Y, cómo no, lo primero que hice fui ir a un buen restaurante para cenar, en compañia de los noruegos. Charla muy vaiosa con ellos, vino y, sobretodo, carne en forma de chuletón, que después de tanto arrocito y fish & chips ya lo pedía el cuerpo.

19 de marzo de 2008

Adiós con pena, Isla de Pascua.

Con un vuelo, mejor que a nado, abandoné la isla misteriosa para dar un salto a las Américas, poniendo así pie en el último continente que me faltaba. 5 continentes antes de los 30, más vale tarde que nunca.

Antes me despido de Isla de Pascua.

De las señales de STOP, que sabido es aquí dicen PARE. Un chileno me preguntó, sorprendido al ver que me llamó la atención semejante señal "¿pero qué pone en España?". "Pone STOP", respondí." "¿STOP? ¡¡¿Cómo puede ser eso en la cuna del castellano?!!" Ciertamente tiene toda la razón. Hay que cambiar las señales de STOP de España YA. Si me dejaran a mi pondría algo así como DETENGA SU AVANCE.

Adiós, imponente Moais.

Adiós, alojamiento traquilo.

Adiós, encantadora mujer 100% indígena.

Adiós, niño del taxista.

Adiós, pareja de noruegos. Bueno, es un hasta pronto porque nos veremos en Santiago.

Adiós, espantapájaros y hombre de hojalata (...)

Más Isla de Pascua.

Aquí algunas imágenes randomonas de Isla de Pascua:

Un gran moai tumbado. De los más grandes. El "sombrero" rojizo es de tamaño más que considerable.

Isla de Pascua también tiene una playa, que no está nada mal.



El atardecer es el momento más mágico, cuando más impone la presencia de las figuras.

Y al fondo el omnipresente océano Pafícico, desde aquí infinito en todas sus direcciones.



Un lugar que quita el hipo. Recomendable +++.

Isla de Pascua. Ernesto.

En el mismo aeropuerto de Tahití, poco antes de tomar un vuelo a Isla de Pascua, me encontré de nuevo con Darío, aquel viajero (auténtico viajero) d e 95 países, que ya lleva 98. "¡Y no me enviaste la foto!" me recriminó con razón nada más verme. Cierto, mil perdones, pero a mi paso por las islas del Pacífico apenas usé internet. Él viaja ahora a Los Ángeles, pero su amigo Ernesto, de Uruguay, lo hará en mi avión.

Fue corto, pero muy intenso y divertido compartir contigo, Ernesto, la estancia en Isla de Pascua.

Decir que este uruguayo está dando la vuelta al mundo en 30 días, por razones que no vienen a cuento. Pero es un viajero valiente y atrevido. Aquí le vemos en esta imagen que se me presentó mientras esperaba la cola para facturar. A la izquierda, un grupo de japoneses siendo instruidos por el guía de turno. Todos escuchando con atención al guía, que les da masticados todos los procedures, consejos, los papeles en orden, dónde ir y qué decir. A la derecha, Ernesto, buscando el billete en su caótico equipaje, viajando con billete sólo de ida, aun sabiendo que será muy difícil salir de Isla de Pascua a Santiago porque está todo llenísimo hasta vete tú a saber cuándo (yo llamé en diciembre y ya estaba completo). Pero Ernesto es de los míos, no teme a esas cosas. Sin duda prefiero su manera de viajar que la de los nipones. ¡Olé por ti!

Y claro, como su paso es fugar por cada lugar, aún no le dio tiempo de quitarse el sombrero chino. Aquí le vemos en las calles de Isla de Pascua.

Y en esta otra aplicándose la "crema curativa y vitaminada del doctor Selby", que lo mismo vale para quemaduras como para heridas o cualquier otro mal digno de remediarse.

¡A mi estas cosas me encantan! Asegura usarla durante toda la vida, y funciona, a pesar que alguien lo analizó y dijo "¡pero si eso no tiene más que vitamina A!".

Espero coincidir contigo en algún lugar del globo en los futuros.

18 de marzo de 2008

¡Lo sabía, lo sabía!

Ya lo anuncié. Aún sigo apostando por la cancelación de los juegos olímpicos en Beijing. Cualquiera que haya estado allí sabrá que es de locos ponerse a correr en semejando atmósfera putrefacta. La cosa dará que hablar.

Hasta ahora nunca se habló del tema de la contaminación. Aquí una noticia que recoge El País:

"No quiero suicidarme en Pekín"
El atleta etíope Haile Gebrselassie reafirma en Madrid su renuncia a correr el maratón olímpico porque teme la humedad y la contaminación de Pekín
El COI admite riesgos por la polución

Isla de Pascua.

Lugar único y místico, esa es la descripción más apropiada para esta singular isla.

Rapa Nui (tierra grande), geofráficamente el lugar más aislado del planeta, a 4000 km de Tahiti y a otros tantos de Chile. La isla más cercana está a 1900 km, inhabitada. Magia y misterio se respiran en los aires de los azules cielos.

¿Cómo y desde dónde pudieron llegar los primeros pobladores y y crear una civilización que duró siglos? ¿Por qué esa desenfrenada obsesión por contruir Moais? ¿Quizás fueros los polinesios? ¿Quizás estraterrestres? Nadie lo sabe con certeza, sólo se cuenta con leyendas y mitos. Lo que sí es cierto es que el lugar impresiona de verdad. Uno se siente remotamente perdido en medio de la nada, en algún lugar del infinito Pacífico, siendo observado por las enormes estatuas que te miran e intimidan. La sensación es extraña.

Recomiendo encarecidamente esta isla a todo viajero. No creo que haya lugar parecido en ninguna parte.

Adiós, Bora Bora.

Qué penita abandonar Rosine Masson, la verdad que es un lugar para quedarse una buena temporada.

Adiós, yates y bungalows.

Adiós, Polinesia Francesa.

Adiós, orondos polinesios.

Adiós, atardeceres (este lluvioso y con torbellino incluido).

Adiós, querida Bora Bora.

Página de David Calvo. Estreno mundial.

Desde China a Sudáfrica, desde Bilbao a Plutón David Calvo ha paseado exitosamente el cubo de Rubik. Ahora el campeonísimo, fuera de serie y también amigo ha mejorado su página oficial.

http://www.darubik.com/

Vean, disfruten, aprendan y no le pierdan de vista porque su popularidad no hecho más que comenzar.

"¡Es mi ídolo! ¡Quiero una de sus exrastas!" Dicen las jovenzuelas en edad de merecer. Yo dormí con él... Puedo venderme para contar la experiencia.

16 de marzo de 2008

Donde continúan las provechosas y acuáticas andanzas por Bora Bora.

El tiempo no acompaña mucho estos días. Sólo me quedan dos disparos y decidí arriesgarme a rcorrer el lagoon a bordo de un barco hoy mismo; el día apuntaba a ser bueno, al menos eso me dijo el capitán del barco que es, a su vez, el que ingresa el dinero.

Los pasajeos del barco: ocho japoneses y yo, que no es lo mismo que nueve pasajeros. Ellos tenían su propio guía ¡cómo imaginar un grupo de japoneses sin guía que se lo da todo masticado! Explicaciones continuas, qué hacer en cada momento, cómo hacerlo, qué papel llevar en la mano y así un largo etcétera que da como resultado ocho individuos exactamente iguales. Pero son muy graciosos, de hecho en un momento dado la guía dijo "demos la bienvenida a José, que estará hoy con nosotros" ¡y todos comenzadon a aplaudirme! Mola.

Eso sí, debían estar todos forrados a juzgar por los hotelones desde donde se montaban al barco. Supongo que las parejas jóvenes serían hijas de papá. Pero antes que se montaran, el simpático capitán del barco me dejó pilotar. ¿Quién no ha soñado alguna vez atravesar el lagoon de una isla así como Bora Bora a los mandos del barco? Me encantó.

El fondo marino del lagoon es sencillamente de valor 10. Corales de colores y peces de colores también. Y qué peces. Junto a las amigables stingrays también nadaban tiburones. Venga, ¿quién quiere entrar al agua primero? Vosotros primero, japoneses, que a mí me da la risa. Además sois más en número y las pérdidas se atenúan más que si me comen a mí los tiburones, que sólo soy uno. Espero que las fotos submarinas hayan salido bien, porque el sitio lo merecía.



Y a la hora de comer el piloto del barco hizo una auténtica exhibición de cómo se abre un coco, cosa nada fácil, como recuerdo muchos años atrás cuando compré uno en un supermercado y, ni con ayuda de la sierra, pude abrirlo dignamente. Éste separó la corteza exterior con mucha maña y después la corteza más dura... de un golpe con la mano. ¡Toma ya!

Después hizo un poco de circo, usando dos japonesas a modo de humor amarillo.

Aquí la jefa de los japoneses. Canija pero bastante puñetera.

Comida rica, rica, pero... ¿los japoneses no me ajuntan? Ellos comiendo todos, los ocho, en una mesa, y yo aislado en otra. "Sí, tú ahí que eres el rey". ¿Qué? Sois unos c$%&"*Ç japoneses... Menos mal que me lo pasé estupendamente con el piloto, que es un fenómeno y me contó cosas para tomar nota. ¿Saben que aquí son capaces de construir su propio bungalow entre varios amigos cortando palmeras en tan sólo dos semanas? Sí, dos semanas y no 35 años de trabajo.


La última parada fue en el jardín de coral, donde una cantidad infinita de peces acudían alrededor de uno, si lleva comida.
Ale, adiós, adiós. Difrutad de vuestros bungalows, pijitos. Al decir verdad tuvimos que apresurarnos bastante a la vuelta porque una de las japonesas no aguantaba más y tenía que ir al aseo urgentísmamente.

15 de marzo de 2008

Donde se cuenta lo que dio de sí el día en Maupiti y otras cosas que son dignas de saberse.

Aquí comienza uno de esos días que rozan la perfección y y uno siente que ha alcanzado la felicidad plena.

Kristen, Teo y yo tomamos un barco desde Bora Bora a la tranquila isla de Maupiti, donde nos espera Sophie.

Realmente es una isla paradisíaca que nada tiene que ver con Bora Bora, pues la principal característica es la tranquilidad. Aquí no hay resorts ni cosas de esa calaña. La gente es local y turistas los que menos. Cuando digo gente local, me refiero a fisonomías polinesias, que es sabido son corpulentos en exceso.


Alquilamos unas bicicletas que mira tú ... ¡no tienen frenos! Nunca vi cosa similar, para frenar hay que hacerlo regulando los pedales, cosa nada fácil. Kristen solía usar pequeños cocoteros que no dudaba en atropellar para detenerse. Risas mil.

Y cuando veíamos un lugar exótico, paramos para darnos un baño. El lagoon de Maupiti es muy poco profundo y uno puede alcanzar otras islas andando.

Aquí Sophie, Kristen y Teo posando.

¿Conté que Teo tiene en mente visitar todos los países del mundo? ¿Conté que además quiere hacerlo antes de los 30 años, cosa que nadie ha conseguido aún? Es un tanto absurdo coleccionar países, pero desde luego es envidiable y le deseo lo mejor. Peculiar viajero, tremendamente correcto y educado, muy al estilo inglés, cosa que se agradece en muchas ocasiones. En la foto está junto mi osito viajero, que comparte idéntica empresa. ¿Quién lo conseguirá antes?

Despedida de Sophie, que se quedará unos días por estos lares. Nosotros volvemos a Bora Bora. ¡Hasta pronto, Sophie!

En el barco conocí a Uve, este simpático doctor austríaco que tiene muy bien montado su negocio de medicina, pudiendo tomarse largas y frecuentes vacaciones. Sus últimos destinos han sido todo islas paradisíacas de mares diversos. Doctor, ¿por qué me tiene que contar usted lo maligno y fatal que es el denge o la malaria? Me metió un poco de miedo hablándome del dengue, la verdad. Prefiero no saberlo, se vive mejor.

Uno llega realmente cansado después de no parar en todo el día. Reponemos fuerzas con un magnífico salmón. Nota: el salmón es cocinado por Teo (inglés) y supervisado por Kristen (americana). ¡No puede salir buena cosa de esta cocina! Je, je. Es broma, la verdad que para los medios que teníamos salió algo comestible.

Para terminar este infinito día, visitamos el más lujoso y elitista pub Bloddy Marys, que lo es por honores propios y por ser además el único de Bora Bora. Tuvimos que mentir y decir que nuestra intención era ir a cenar, para que nos llevaran gratuitamente.

El camarero no me cobró parte de los refrigerios ingeridos intencionadamente. ¿? Kristen dice que es porque el camarero se ha fijado en mi y le gusto. ¿¿?? ¡Que corra el aire!

El austríaco también se sumó a la fiesta y hay que decir que bebió demasiado y de un serio doctor pasó a ser el animador de la fiesta, llegando incluso a hacer autostop y parar un vehículo. Kristen también cogío una buena cogorza, tanto que la vuelta fue un tanto divertida-carambolesca-desordenada. Todos los demás disponen de vehículos privados que les llevan de vuelta a sus respectivos resorts. Nosotros somos de andar por casa, así que volvemos a las tantas de la madrugada andando por la única calle de Bora Bora, a unos kilómetros del alojamiento. Risas diez mil...

¿Acaba ya el día? No lo puedo creer. Cuando uno finalmente se tumba en la cama y piensa todo lo que se ha extendido este día se da cuenta de lo feliz que es y el sueño que está viviendo. En estos momento me alegro infinito de estar viajando y me considero muy afortunado por ello. Y mañana más de lo mismo, y al día siguiente más. Esto es un no parar. La vida es bella.

Bora Bora. Rosine Masson.

Caminando un poco más y excluyendo los consejos de un educado y simpático jóven religioso que me decía que no encontraría nada mejor ni más barato que donde él está (era un santón de Opus Dei o similar que aseguraba tener "amigos" de su organización en todo el mundo), seguí buscando sin mucho éxito por la isla. Finalmente encontré... ROSINE MASSON.

A primera vista parece un lugar cutre, cutrísimo. Ay, madre, dónde me voy a meter esta vez... El lugar más barato de Bora Bora, en dormitorio compartido. Pero enseguida apareció el "efecto Lenin", es decir, que el lugar va tomando carisma y uno se encariña de él hasta tal punto que no se quiere marchar. Cada vez le parece mejor y mejor. ¡Y qué suerte tuve! En primer lugar porque descubrí que fue la auténtica casa del conocido pintor Joan Massón, ya fallecido. Todo un lujo habitar y dormir en el mismo y exacto punto donde él pintaba y estar rodeado de sus originales cuadros.

Aquí Joan Massón pintando, exactamente en lo que ahora es el dormitorio.

La cocina, con fotos del pintor y su familia.

Y la terraza, a orillas del mar. Ideal para inspirarse. Todo con un aire antiguo a la vez que sencillo. Contrasta enormemente con los bungalows que se ven a lo lejos. Desde luego un lugar ideal para vivir.

Matine Massón, la hija del pintor. Una encantadora y dulce mujer realmente singular que me atendió estupendamente. ¡No dejes de pintar, Matine! El hermano sí continuó con la afición de su padre y hoy día es un reconocido pintor de nombre Enmanuel Massón.

Y sólo hay tres plazas en el dormitorio. Suerte tuve de encontrar un hueco.


Y más suerte aún de encontrar dos estupendíiiiiiisimas compañeras de habitación: Kristen, de EEUU, fotógrafa submarina, muy viajera y ahora residente en Islas Cook y Sophie, de Francia, bella, elegante e inquieta viajera que no está dando la vuelta al mundo sino un tour du monde.

Entretenidas y vailosas charlas tuvimos, y es que las tardes de las islas del Pacífico son realmente eternas.

Al día siguiente Sophie será sustituida por Teo, de Reino Unido, pero eso pertenece a otro capítulo.

Bora Bora.


(Foto de Google)

Aquí Bora Bora, aquí el lugar más exclusivo. ¡Bienvenidos ricos y famosos! Traed la cartera llena y sed ostentosos, que podréis dejar bien a gusto gran parte de sus (infinitas) cuentas corrientes. Venid en yates o helicópteros para ser más importantes, vosotros que podéis. En este rincón del Pacífico nadie os encontrará.

Lo más conocido de Bora Bora son, sin duda, los bungalows sobre el agua, imagen que todo el mundo conoce y asocia a esta privilegiada isla.

Yo no soy rico, pero aquí estoy, atraído por la belleza de esta isla, que dicen tiene el lagoon más bonito del mundo. Pues habrá que verlo, ¿no?

Y bonito es, por supuesto, aunque si tengo que elegir, me quedo con total seguridad con Aitutaki, por varias razones: Aitutaki es una isla mucho más pequeña que Bora Bora, menos pisada por el turismo, precios infinitamente más bajos y un lagoon donde cubre muy poco en todas partes. El de Bora Bora sin duda alberga un gran mar dentro, con zonas muy profundas. Puede que, desde el aire, las zonas más y menos profundas combinen mejor estéticamente para dar unas tonalidades más exóticas. En Bora Bora hay mucho vehículo y los precios son directamente prohibitivos.

La verdad que tenía ilusión por pasar una noche en un bungalow on the water. Me había marcado un tope de 500 euros por una noche; un día es un día o, mejor dicho, una noche es una noche. Cuando pregunté en el hotel Intercontinental Bora Bora, que es normalito y donde el lujo no salta a la vista, me di cuenta que, por primera vez en el viaje, el dinero ha sido una limitación. El bungalow más cutre y barato cuesta 700 euros por noche. Uno normal ronda los 1800 euros. Por esa cantidad estaría muy a gusto un tiempo indefinido en Asia, y bien a gusto. Y eso en este hotel, si uno va a St. Regis o Sofitel, esos que salen en las postales y donde acuden Naomi Campbell, Julio Iglesias o Eddie Murphy, tienen suites que llegan a los 50000 euros por noche. ¡Qué barbaridad!

Y no sólo los bungalows sobre el agua, el resto de alojamientos son realmente carísimos de la muerte, no bajan de 50 euros y son realmente malos. ¿Dónde voy a dormir? Lo contaré en la siguente entrega.

Aquí el hotel Bora Bora, el primero construido allá en los años sesentas y el que más estrellas aloja. Paseando por la playa encontré un letrero de dicho hotel que decía algo así como playa privada, pero en francés que no quise entender. ¿Playa privada? Sí, aquí cada super resort tiene su propia playa y casi no queda ninguna pública. Nada, sigamos caminando y obviemos el cartel.

Tras un rato más de paseo playero, llegué a un lugar donde el camino se acabó y, para atajar, intenté atravesar el hotel. Juas... ¡es un laberinto de bungalows dentro! Los jardineros y la gente del servicio me saludaban muy cortésmente pensando que estaba allí alojado. Yo por supuesto respondía bonjour sin vacilar para no despertar sospecha. Pero no fue tan fácil porque la salida no aparecía por ningún lado. Tras pasar varias veces por el mismo sitio (qué verguenza), finalmente tuve que preguntar, aun a riesgo de hacer pensar que era tonto del todo por no saber encontrar la majestuosa entrada, que para mí era salida. Esto de no ser rico no mola nada.

En fin, a disfrutar que para eso está hecha Bora Bora.

Malditos chinos...

Pekín lanza un ultimátum a los manifestantes de Tíbet tras los graves disturbios.

Las autoridades chinas han dado un plazo de 48 horas para rendirse a los manifestantes de la capital tibetana, donde se han registrado los peores episodios de violencia desde 1989muerte de diez civiles, según ha reconocido el Gobierno de Pekín. Los grupos de tibetanos en el exilio, sin embargo, elevan la cifra de muertes confirmadas a 30, aunque señalan que la cifra podría ser superior al centenar.

Leer más aquí:
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/03/15/internacional/1205588601.html

Pobres tibetanos. Chinos, dejad de incordiar tanto. Chinos malos. ¿Cómo podríamos diezmarlos? Sería lo mejor por la cuenta que nos trae.

9 de marzo de 2008

Tahití.

Llegada a Tahití. No falta, de nuevo, el recibimiento típical tropical:

Oh, pero qué feo es todo esto, ¿no? Papeete es un lugar horrible. ¿Dónde estan las playas? Me decepcionó enormemente la primera impresión, que es difícil de cambiar. Al llegar a Papeete se puso a llover enérgicamente y mi búsqueda de alojamiento se complicó, pero di con una encantadora mujer de un supermercado que me llevó en su coche hasta la puerta del hostel TE AMO, donde pasé la noche.

Tahití roza lo tercermundista, pero con precios del primer mundo. ¡Qué barcaridad! Ya me habían avisado que Polinesia Francesa es un lugar exageradamente caro, pero no imaginé qué tanto.

Aquí la gente habla francés, hay cafés, croisants y rues. Pan también, cosa que se agradece después de tanto arroz. También perlas negras, en ningún otro lugar del mundo existen.


Todavía si es bonito, vale. Yo no he venido aquí para ver este panorama, yo quiero playas de postal. ¡Exijo playas 10 YA! Me impactó tan negativamente el ambiente de Tahití que a la mañana siguiente fui a la oficina de Air Tahiti para comprar el próximo vuelo a Bora Bora, como en las películas, porque soy así de chulo.

Y así fue, horas más tarde estaba en... tachán......

...BORA BORA... Uhmm.

7 de marzo de 2008

Aitutaki.

¡OHHH! ¡OH! ¡OHHHHHHHHH!

(Foto de Google)

Aitutaki. Calidad naranja *****.

Siguiendo los consejos de Héctor, que es referencia fiable porque sus opiniones vienen de alguien que ha pisado los sitios, no de quien ha leído a otros o ha escuchado a su vez recomendaciones, visité la isla de Aitutaki. Dicen que junto con Bora Bora es la isla más bonita del mundo. Ahora tengo que agradecerte infinitamente, Héctor, tu consejo porque es el sitio mas paradisíaco que he visto jamas, con diferencia. Gracias mil, me siento en deuda contigo por tan valiosa recomendacion; que te invitaré a algún refrigerio a mi vuelta.

¿Cómo describes a los conocidos (interesados) un lugar así para que alcancen a entender siquiera un bajo porcentaje de la maravilla que es? Tendría que recurrir al diccionario de sinónimos de mi amigo José Manuel para escupir una descripción adecuada. No lo tengo a mano, así que se me ocurre de momento repetir que Aitutaki es un paraiso diez veces.

Aitutaki es el paraíso mismo.
Aitutaki es el paraíso mismo.
Aitutaki es el paraíso mismo.
Aitutaki es el paraíso mismo.
Aitutaki es el paraíso mismo.
Aitutaki es el paraíso mismo.
Aitutaki es el paraíso mismo.
Aitutaki es el paraíso mismo.
Aitutaki es el paraíso mismo.
Aitutaki es el paraíso mismo.

Anotad el nombre de esta isla y visitadla antes de morir: Aitutaki.


De nuevo en bicicleta, esta vez horrible bicicleta, recorrí la pequeña isla, con gente mucho más amable que en Rarotonga.

Quizás la zona del aeropuerto tiene la mejor playa. Decir que el aeropuerto es tremendo, los americanos construyeron aquí dos descomunales pistas, en las que pueden aterrizar los aviones más grandes, durante la segunda guerra mundial para controlar zonas del Pacífico y evitar el avance japonés.

¡Y no hay nadie! Yo solo durante un largo tiempo. Todo esto no puede ser real.

Concretamente los lugares más bellos son, prenten atención, la isla Maina y la isla Honeymoon. Arena blanca formando montículos y es posible ir de isla en isla andando sobre aguas tan poco profundas, claras y totalmente transparentes.

El día espléndido, tuve mucha suerte de presenciar todo este escenario en su perfección.

Y el almuerzo precisamente en la isla Honeymoon, con frutas del lugar, tropicales, y pescados del mismo lagoon. Que no falte mango.

A bordo de una lancha recorrí, junto con otras pocas personas, varias islas más. Prácticamente solos todo el día.


El capitán fantástico, como el se ha bautizado, preparando la comida mientras los demás hacemos snorkeling, viendo infinitos peces de colores y coral. ¡Genial!

Además tuve suerte en encontrar este genuino bungalow que, aunque no lujoso, no le faltaba de nada, ni cocina. Dos inglesas que conocí en el vuelo sí tenían un lugar reservado con antelación (¿por qué la gente piensa que hay menos riesgo en eso que ir a la aventura?). Comprar sin ver no es buen negocio. Resulta que su habitación estaba llena de bichos; se cambiaron al mío a la mañana siguente.
Y la playa allí mismo, con funciones gratuitas de atardecer todos los días.
Adiós, Aitutaki. Yo no me quiero ir de aquí. Fueron cuatro días muy buenos.

6 de marzo de 2008

Más Rarotonga.

Te estarás preguntando, lector, ¿cuál es el mayor peligro de estar en una isla paradisíaca? ¿Peligrosos animales? ¿Fuertes corrientes marinas? No, no; eso para Australia. Rarotonga tiene una barrera de coral alrededor formando un atolón que defiende de todo eso, lo peor que te puede pasar es que te caiga un coco sobre la cabeza.
Y no es broma, porque pesan una tonelada y duros son. La caída desde las altas palmeras puede producir la muerte o la rotura de huesos en varias partes, pero eso "sólo les ocurre a los turistas", según me dijo un habitante de Rarotonga.
Aquí mi persona jugando con uno de ellos.
¿Y son guapas las féminas por estas geografías? Véase y júdguese, que para decir que son horribles y tienen cuerpos con carnes desparramadas sobra esta foto.
La imagina típica de islas Cook es sin duda una mujer sobre una moto sobresaliendo en mucho por ambas partes, con una flor en la oreja. Pobre moto...
Yo me decidí por un vehículo no motorizado y alquilé una bicicleta y recorrí el perímetro de la isla, que es bastante circular con unos 5 km de radio. 32 km en total.
Qué buena idea fue y cuánto disfruté, parando cuando quería y viendo playas increíbles, aunque tengo que añadir que la mejor playa de Raronga es la que está enfrente de las tres miniislas, justo donde fui a parar para alojarme casi al azar.
También hice una inversión, que no gasto, al comprar una perla. Qué mejor sitio que Islas Cook para ello, que es el segundo productor de perlas tras Tahití.


Aunque para ser sincero, a mí lo que me gustan son los diamantes, y ahí está mi colección de diamantes (*).
Como mi conocimiento de perlas es mínimo (sólo sé lo que leí en un panfleto publicitario acerca de la calidad, color, forma, etc) aparenté no ser tonto en la materia y procuré hablar poco para no meter la pata y ser estafado. Aún así mis armas se redujeron a rebajar el primer precio ofrecido, que lo reduje bastante, y a intentar conseguir otros regalos extras. Así fue, y compre una perla supuestamente de la mejor calidad, sin saber si pagué su precio verdadero. De regalo, conseguí otras tres perlas de mala calidad.

El vendedor ser ríe... ¿me habra timado? Me dio fe con su certificado que la perla era de máxima calidad, aunque el papel se deja escribir lo que uno quiera.
Y para terminar, una insólita moneda con forma triangular que aquí vale dos dolares del país.
(*) Colección ausente y aún por comenzar.

Enhorabuena, París!

Me he enterado que en el reciente campeonato del cubo de Rubik, mi amigo Javier París batió el record del mundo del cubo 2x2, fijándolo en 1.53 segundos, superando a jóvenes viciados y dedicados al cubo totalmente.
Me alegro muchísimo por él.
¡Enhorabuena, París!