Mucho ambiente de
nochevieja no
había por
aquí, ya me
veía entrando en el
año nuevo al estilo
Mr.
Bean.
Encontré un lugar donde celebraban una fiesta un tanto alejada de las costumbres de siempre. ¿Que
harán aquí a las 12 en punto? Un misterio, la verdad que tenía curiosidad. Nada especial, cuando faltaba algo
así como un minuto,
subió una orquesta con tambores al escenario y enseguida se escucho
"two, one... happy new year!!!" ¿Ya? Me ha pillado desprevenido. ¡Ni siquiera dijeron el tres! ¿Y los cuartos?
Conocí a dos japonesas , aunque a la una de la noche ya estaba todo cerrado y nos tuvimos que despedir. Nos vimos al
día siguiente.
Aquí Yoko y
Yoshi,
made in Japan, con sus
increíbles y
extrañas cosas que caracterizan a los japoneses,
además de la
educación y respeto absolutos.

Al ver esta foto,
Yoshi no se fijo en la imagen, sino en la marca de mi
cámara, y dijo "
Canon, oh! it's japanese... THANK YOU!!!" (totalmente ilusionada).
Nunca vi tanto
interés y
devoción en alguien a ver mi cuaderno del viaje. Les encanto. Lo miraron entero, todos los detalles y le hicieron unas cuantas fotos. Al momento tenía dos
fans enfervorizadas. Me alegra saber que, aunque esta escrito en castellano, es consumible por gentes de otras lenguas por si estilo visual.

Bueno, fotos
hacían a todo, a la comida
también (no soy el
único), con sus impresionantes
teléfonos móviles venidos del futuro. Aseguro que uno de ellos tenia una pantalla enorme con una calidad de imagen fuera de lo normal. Si hace 3
años cuando estuve en
Japón ya estaban todos viciados con los
móviles, en la actualidad no puedo ni imaginar cual sera el grado del uso de
móvil por
allí.
Además me bautizaron, no solo como
José san, que
así me llamaban continuamente, sino con otro mas elaborado que tardaron tiempo en ajustar. A saber:
sailor world.
JO (
kanji de
algodón y viento, que significa navegante) y
SE (
kanji de mundo).
También rebuscaron por
ahi, en aplicaciones del
móvil, para ajustar mi apellido. Todo ello lo
apuntaron en el libro de viaje, con
dedicatoria incluida, cosa que agradezco enormemente.

Gracias a vosotras
también por estos momentos. La verdad que disfrute mucho conociendo sobre
Japón a
través de estas chiquillas. ¿Chiquillas dije? Como muchas
asiáticas, deben tener
algún secreto contra el envejecimiento, estas tienen 31 y 39
años, caramba (!!!). Doy fe que no les echaba mas de 22.

Me alegro de tener dos nuevas amigas japonesas tan
requetemajísimas.