27 de marzo de 2008

Buenos Aires. La Boca.

Habrá que ir al barrio de La Boca, el más peligroso de la ya de por sí peligrosa ciudad de Buenos Aires. Al preguntar en la recepción del hostel cómo ir enseguida se le encendieron los ojos a la chica que proporcionó la información: "PERO NO SALGAN DE LA CALLE EL CAMINITO. NO SALGAN". Caray, que cosas... Ser atracado es lo menos que te puede pasar si decides dar un paseo tan alegremente por La Boca; acabar "cortado" es muy probable si te sales de dicha calle, como nos cuenta así pasó a un par de turistas que omitieron el consejo el otro día. ¿Cortado? Suena muy mal acabar cortado.

Es un barrio que da miedo, sí. Alex y yo acudimos allí, sin nada que pueda ser robado, con lo puesto, a ver las típicas y de sobra conocidas casas de colores.


Muy pintorescas, sí.


Y por supuesto no puede faltar el tango, un baile tremendamente sensual que se baila con pasión, y con alguna que otra pose que hace abrir los ojos un poco más.

Toda una pena no saber bailarlo, ya mirarlo hace disfrutar infinito. Ni qué decir tiene que el tango es una experiencia sexual más que un simple baile.