24 de enero de 2008

Sydney.

Tras unos días convaleciente en Cairns, donde el constipado casi acaba conmigo, he llegado a Sydney.

Todo muy limpio y ordenado con edificios bastante bonitos, pero con un estilo de sociedad que repugna. Tengo que decir que no me gusta nada; con la excepción del desierto, siento que Australia no es mi sitio. Quiero irme de aquí cuanto antes.
Aquí el conocido Sydney Opera House, bastante canijo, por cierto. Encontré un fotógrafo profesional al que pedí me hiciera alguna foto. Tenia hasta reflector, que arreglo los problemas de luces pero que me cegó tanto que la pose salió de esta guisa.
Mas perfecciones,

Sydney no es un lugar donde quiera estar viviendo.