20 de marzo de 2008

Santiago de Chile. Santiago lindo.

Salí del aeropuerto y monté en un taxi junto con la pareja de noruegos, ya que viajamos juntos en el avión. La primera impresión de Santiago fue "¡estoy en la M40 de Madrid!". Exactamente las mismas señales, misma iluminación, mismo estilo y misma atmósfera. Tranquilo, sólo ha sido un instante, aún no acaba tu viaje, Naranja.

Y qué raro es volver a hablar castellano después de tantos meses. Se agradece, se agradece.

Tuve suerte de encontrar este alojamiento, que recomiendo, de nombre "La Casa Roja". Altos techos, mil salas de televisión, salones, piscina, cocina, etc, en un estilo de muy buen gusto. Además al pagar en dólares o euros, cuesta 19% más barato.



Y, cómo no, lo primero que hice fui ir a un buen restaurante para cenar, en compañia de los noruegos. Charla muy vaiosa con ellos, vino y, sobretodo, carne en forma de chuletón, que después de tanto arrocito y fish & chips ya lo pedía el cuerpo.