¡
Juas, un glaciar!
Me muero de ganas por escalar uno, esta es la
ocasión perfecta. Desde el pueblo de
Franz Josef, donde
dormí en este
fantástico lugar, se puede hacer una
excursión al glaciar.

Vistas del glaciar:

Es imprescindible contratar un guía, ya que el paseo por el hielo es peligroso por los precipicios y porque en cualquier momento uno puede dar un mal paso y
torcerse un pie, troncharse la espalda en varias partes o
despeñarse por
ahí o incluso despeinarse. Bueno, si tengo cuidado evitare el peligro, ¿no? Pues no, porque como el grupo avanza bastante junto, el error de cualquier otra persona
haría caer a varias mas en cadena. Vigilaré
enconces no colocarme
detrás de ninguna pedorra con el culo gordo en la escalada, por lo que pueda pasar.

Ofrecen botas adecuadas para el hielo, pero las
mías todoterreno valen perfectamente; sólo tengo que
añadirle pinchos
metálicos maravillosos y ya las tenía listas para pisar cualquier superficie.

Primero piedras:
Después hielos:
Después otros hielos:

Y
hielitos:

Ganas me dieron de dejar los pinchos puestos unos cuantos
días, yo creo que incluso se puede subir por las paredes con ellas. ¡
Molan!
Estas botas las he calzados
TODOS LOS DÍAS DEL VIAJE, con la
excepción de algunos
días playeros en
Tailandia. Son ya 6
años usándolas basan te, muchas veces a diario y me han
acompañado en todos los viajes. Nuevas
están y nunca se ensucian;
quizás la mejor compra que he hecho jamas.
El glaciar en si es impresionante, una maravilla de la naturaleza como se forma y como avanza o retrocede.
Aquí la guia, esculpiendo algunos escalones, que ya ha hecho este camino unas cuantas veces.

Bueno, si me pierdo no sera
difícil encontrarme desde el aire con mi sombrero naranja, ¡como brilla en el hielo!

Una foto de grupo:

Y varias fotos de no grupo:



Recomendable esta
fría experiencia. Y
después...
sauna! (no hay fotos).