31 de octubre de 2007

Nepal. Día de impresiones fuertes

No ha sido un día muy agradable en cuanto a impresiones recibidas, pero sí muy valioso en cuanto a experiencias. Lamentablemente se trata de experiencias con la muerte.

Esta mañana, mientras estaba escribiendo y desayunando a la vez en la terraza del restaurante del hotel, Ángel abrió la ventana de la habitación y... oh, sorpresa, lo hizo en el mismo instante en el que el encargado del hotel comenzó a degollar una cabra. "Jose, mira detrás de ti", me dijo. Efectivamente, a pocos metros detrás de mí vi como aquel hombre separaba la cabeza del cuerpo de la cabra con tres cortes. La cabra seguía moviéndose durante bastante tiempo, aun sin cabeza. Pues me ha estropeado el desayuno... Pensar que la cabra estaba por aquí dando vueltas unos minutos antes y ahora se ha convertido en algo inerte no es fácil de asimilar en el momento.

Justo allí, a un lado del hotel comenzó después la carnicería con el camboyano como dirigente, con total naturalidad inflaba a soplidos el cadáver, lo afeitaba, etc. No pondré fotos.

Estos días es el festival mas importante del año, que consiste básicamente en sacrificar todos los animales que encuentran por ahí. La gente hace colas con pollos vivos en el brazo que, al llegar al templo de turno, matan y arrojan la sangre en las ruedas de los automóviles para evitar accidentes. También sacrifican multitud de cabras (muchas, muchas) y algunos búfalos.

¿Puede ser peor la cosa aún? Por supuesto que sí. Ángel, Jean Michele y yo, decidimos hacer una visita al templo de un rió cercano. Es un lugar donde se realizan actos funerarios. Preparan un lecho con madera para colocar el cadáver sobre él y después incinerarlo. Es un lugar extremadamente tétrico, con gente llorando y alguien recitando oraciones por un altavoz. Seré suave en fotos y descripciones, porque aseguro que fue un momento muy duro, rozando el limite de lo soportable. Imagínense estar a dos metros de los cuerpos a medio quemar que después son arrojados al rió. El olor, las gentes, la cercanía de la muerte y los rituales son impresionantes.

Este río es un afluente del Ganges, así que uno alzanza el Nirvana directamente de esta manera.

Pocos metros corriente abajo del río, hay gente bañándose e incluso lavándose los dientes. No puedo creerlo. NO PUEDO CREERLO. Incluso se ve en esta foto un niño buscando yo no sé qué en el fondo del río, dicen que anillos o dientes de oro, ajeno a los cadáveres que le rodean.

Vaya día llevamos...

1 comentario:

Mamen dijo...

Me he quedado totalmente impresionada. Ya me habían contado algo sobre este tema. No me extraña que haya mucha gente del mundo occidental que viaje por allí y se vuelva con depresiones al ver todo aquello. Aun así, es su forma de vida, ellos estarán acostumbrados. No hay más que ver al niño.
Conozco un buen psicólogo para cuando vuelvas...es broma :-P.