15 de noviembre de 2007

India. Taj Mahal

No fue fácil llegar desde Delhi a Agra, ciudad que pisa el Taj Mahal. Decidí coger un autobús que te lleva desde Delhi por la mañana, te pasea por algunos templos, por supuesto el Taj Mahal, y después te deja de nuevo en Delhi. 5 horas de viaje de ida y otras 5 de vuelta. Parece cómodo y sencillo, ¿no?

280 rupias por el tema(algo mas de 5 euros, carillo).
6:30 Estoy en el sitio acordado el día anterior con la agencia que me despachó el billete, pero en dicha agencia sólo hay un individuo durmiendo en mitad del suelo (!?#). Moví un poco ese bulto humano con el pie y se despertó, gritándome algo que no entendí.

Aquí los autobuses no tienen numero ni horario, todo funciona hablando con la persona adecuada, que te dirá donde debes ir, donde debes montar y quien te esperara en el lugar del destino. Todo suena tremendamente mafioso. En cualquier caso pocos minutos después apareció un hombre. "Sígueme", dijo.

En el autobús viajan solo indios, exceptuando dos chicas inglesas, que se quedaran por el camino, una australiana que viaja con su hijo (después hablare de ella), y yo. También había algunos pasajeros de Bangladesh. El viaje se hace eterno, pero en un momento dado ocurre algo extraordinario: el guía se acerca a nosotros y dice que nos bajemos y sigamos a otro individuo. Una vez en tierra, la australiana, su hijo y yo, nos vemos subidos en un rickshaw con un desconocido que no sabemos donde nos lleva. Stop, ¿dónde vamos? Explicaciones dudosas y no claras recibimos. Ok, stop, déjate de cuentos. Queremos volver al autobús YA.

Una vez encontrado el autobús, que no fue fácil, hablamos con otro nuevo guia que descansa en el interior para que nos aclare que pasa. Un momento... si tuúeres el guía, ¿quién era la otra persona que nos mandó bajar del autobús antes? "Ah, no, no, ese era un farsante..." ¡Cómo que un farsante! ¿¿¿Cómo es posible un guía falso dentro de tu propio autobús??? Esto es increíble, INCREDIBLE, yo no salgo de mi asombro.

Durante el largo día, el autobús cambio de guía tres veces, siendo el más curioso de todos ellos el último, un tiarrón enorme de mucho cuidado con pintas de enterrador, que hablaba a través de un micrófono de muy mala calidad con sonido totalmente distorsionado, en indi. Puedo catalogar la escena de absurdo máximo.

La australiana y yo no paramos de quedarnos con los ojos abiertos después de estar todo el día para llegar al Taj Mahal, superando jaleos, desordenes y gente pesada, en Agra son realmente pesados. Todo el día significa desde las 6:30 hasta las 3:30 del día siguiente, unas cuantas horas excediendo el horario previsto, pero el concepto de horario en India no existe.

Aquí una foto de acosadores vendedores en acción al ver una rendija de una ventanilla abierta. Imagínese el ataque al salir del autobús. Acabé bastante harto de tanto pesado y timador cuando me mandaban de un sitio para otro en la entrada e incluso tuve que dejar mi preciada mochila fuera. Al final uno acaba dudando de cualquiera que le pide dinero, por ejemplo un individuo que pasa por el interior de un autobús cobrando el ticket: ¿es el revisor de verdad o es un cualquiera? Es uno de estos momento en los que India te parece una basura y odias India y a sus mil millones de indios. Decidí cerrar el monedero y no abrirlo bajo ningún concepto, hasta aquí hemos llegado. Así, no pagué un minibús que te llevaba a la puerta del Taj Mahal, ni al señor que guardaba los zapatos (hay que entrar descalzo), ni incluso a la consigna donde dejé mi mochila. Y no es por las cantidades, que son irrisorias.

Finalmente el Taj Mahal. Sin comentarios, simplemente sobrenatural.


La primera impresión al verlo desde lo lejos es que no parece una cosa material, como si estuviera pintado en el horizonte. Después uno comprueba que es real, un mazacote de mármol, mármol por todos lados. El interior es pequeño y oscuro. Muchos dicen que es el edifico mas bello del mundo, aunque para mi gusto la catedral de Burgos tiene maá miga lo mires por donde lo mires.