22 de enero de 2008

¡En globo al fin!


A la lista de transportes utilizados en lo que llevo de viaje, a saber: avión, tren, autobús, metro, teleférico, tobogán, autobús-cama, bicitaxi, lancha, tractor, camión, 4x4, elefante, barca inflable, moto-taxi, rickshaw, tranvía, tuk-tuk, moto y kayak, ahora tengo que sumar... ¡el globo!

pasí otro de los sueños que tenia pendiente desde hace demasiado, y qué mejor sitio que desvirgarme que en el desierto de Australia.

A las 3 y media de la mañana hubo que estar en pie para coger algún aire del desierto y poder volar.


La experiencia genial, aunque eché en falta los paisajes tan espectaculares que vi desde el avión. La única pega es el calor tan intenso que abrasa sesos y espaldas cuando el piloto enciende el soplete, o sea, cada minuto. Salvo por esa incomodidad, paseo perfecto, sin ruido ni perturbaciones.

Y canguros habían. Oh, my god. SO FAST!!! ¿Cómo pueden dar botes tan, tan rápidamente esos bichos? Dice que alcanzan los 60 km/h fácilmente, pero verlos tan rápido la verdad que asombra.

Después champagne, queso y esas cosas tradicionales que acompañas al vuelo en globo. Cómo no, el piloto enseguida monto una oficina de facturación en medio del desierto, sacando una mesa plegable y un dispositivo para cobrar por tarjeta. ¡Toma ya! Id pasando uno a uno que os voy a sacar los dolares, vino a decir.

A las 8:00, de vuelta y fin.