19 de agosto de 2007

Transiberiano. Frontera entre Rusia y Mongolia

Bueno, llega el día de la frontera, y digo el día porque prácticamente el tren no avanza nada en todo el día debido a los procedures en la frontera. Es totalmente desesperante ver cómo el tren esta parado y no ocurre nada, sin saber si va a llegar la policía, o va a arrancar o que demonios harán. En la salida de Rusia el tren está detenido 6 horas. Yo estoy temeroso del control policial porque en ningún momento he sellado el visado, como dicen que es conveniente si estás tres o más días en el mismo lugar. De hecho soy el único de todos que no tiene el sello, que cuesta cada uno unos 25 euros al cambio. ¿De cuánto será la multa? Porque bien sabido es que me gustan las apuestas, y si la multa es de 100 euros y no es muy probable, me arriesgaría sin duda. En este caso todo son rumores, turistas temerosos del control que sellan en todos lados el visado, que cuentan historias que a fulanito le paso esto o aquello, pero nadie sabe nada seguro.

Allí parados en un pueblecillo da tiempo a ir a una tienda del lugar, donde la tendera calculaba los precios con un ábaco. Con lo que me gustan a mi los ábacos, aunque este no es ni chino ni japones.

Llega finalmente la policía, que mira y remira los pasaportes con un cuidado extremo, incluso pide que miremos de frente para chequear si la cara que uno lleva (la de haber pasado horas en el tren) coincide con la de la foto del pasaporte. ¡Y lo miran varias veces! Con una de las coreanas estuvo un buen rato estudiando los rasgos de su cara... en fin. La verdad que tienen montado un ambiente de segunda guerra mundial que asusta un poco, como si estuviera preparado el tiempo de espera, la incertidumbre, la seriedad de los policías para meter miedo en el cuerpo. El miedo, que daría para escribir un libro, que utilizan todos los gobiernos para controlar a las masas y que, castigando de vez en cuando a inocentes, hacen que todo el mundo sienta una pizca de culpabilidad aun sin haber cometido ningún delito. ¿Acaso no se siente uno intranquilo simplemente al pasar la seguridad de un aeropuerto sabiendo que no lleva nada peligroso ni malas intenciones? Bueno, finalmente se llevan los pasaportes para registrarlos en algún ordenador y tiempo después los traen, dan un formulario para declarar objetos y finalmente nos hacen salir de cada compartimento para pasar revista al equipaje. Todo esto con el tren rodeado de policías.

Por suerte yo no tengo ningún problema con el sello del visado (ufff, ya me veía destinado a trabajos forzados en algún gulag). El Armenio sí los tiene, la verdad que el lío de papeles que tiene este hombre es fino, y se baja en la frontera con su garrafa de cerveza. Más sitio en el compartimento je,je.

Poco después entramos en la frontera mongola, que dura una hora más, donde todo es más relajado e incluso las mujeres policías andan riendo y haciendo bromas con cosas del móvil entre ellas. ¡Ah, y se me olvidaba decir que las privonitzas de este tren ya son mongolas!

Sin duda la frontera mas rara que he cruzado hasta la fecha.

2 comentarios:

DaViD dijo...

Vaya historietas amigo!

Me alegro de que vaya todo tan bien.

Tio, se me olvido comentarte. En china te va a pasar algo exactamente igual a lo que te esta pasando en Rusia con las fronteras. Asi que mas te vale que tengas cuidadin........

:)

Saludossssss

Naranja dijo...

Je,je. Bueno, no creo que sea como la frontera con Rusia, los chinos intimidan menos, aunque sea solo por su fisico.
Ah! Aun espero tu lista de sitios recomendados de China... ejem...