19 de agosto de 2007

Llegada a Ulaan Baatar

Y aquí estoy, casi al amanecer, llegando yo solo a la capital de Mongolia. No tengo ni idea de mongol, no llevo dinero mongol, no llevo un mapa de la ciudad, no tengo reservado ningún alojamiento y no puedo pasar desapercibido entre la población porque no sé ni montar a caballo ni agriar leche. Bueno, como dijo el personaje de ojos saltones en la película "El jovencito Frankestein", siempre puede ser peor! Podría llover...

En la estación está todo cerrado y no puedo hacer nada. Cojo aire y me aventuro a la ciudad, dando un paseo e investigando algunos hoteles. Decido tirar la casa por la ventana y alojarme en un hotelón por 23 euros, con una habitación enorme (en realidad es doble) tele, hidromasaje, escritorio, etc. Aquí lo normal son alojamiento de 4 ó 5 dolares, pero creo que mientras espero a Josan, voy a dedicarme al relax, porque ahora que lo pienso llevo 8 días sin dormir en una cama decente.