19 de agosto de 2007

Rusia. Despedida de Antonio y Ester

Sale mi tren desde Irkust y llegará a Ulaan Baatar; es momento de despedirse del grupo. Estoy agradecidísimo de haber conocido a Antonio y Ester, la verdad que han sido unos compañeros de viaje insuperables y me alegro de haber pasado estos pocos días, pero intensos, con vosotros. Qué voy a decir de Antonio, un viajero consagrado y ávido de mil aventuras (sepan ustedes que tiene hasta permiso para tirarse en paracaídas o quiere ir a Corea del Norte!!!! por citar un par de cosillas), campechano, buena gente y ese tipo de personas que se apuntan a un bombardeo. Y Ester, que para ser su primer viaje en plan aventura no ha puesto ninguna pega y ha aguantado como la que más. No muchas mujeres se hubieran comportado así ni mucho menos y a la mínima incomodidad hubieran montado un lío de mucho cuidado, seguro. No hemos podido buscarle un Ruskimushh (marido ruso), pero bueno je, je. Gracias por hacer esta parte de mi viaje tan extraordinariamente estupenda, y no exagero nada sino que me quedo corto.

Y despedida también, pero esta temporal, de Josan, que se queda en Irkutsk atrapado por la burocracia rusa, ya que tiene que conseguir el visado de Mongolia y para ello ha entrado en una espiral de procedures a cada cual más tortuoso. Debe ir a embajada mongola, que abre no sabe cuándo. Después rellenar los papeles y pagar, pero no puede paga allí, debe ir a un banco, y no un banco cualquiera, un banco especial. Y no puede pagar sin más en el banco especial, debe tener una cuenta en Rusia o al menos el respaldo de un ruso, que debe involucrarse y dar su nombre y dirección. Por suerte esta Elena.

También me despiden Alberto y Elena, que seguro les esperan más aventuras en Irkutsk.