21 de noviembre de 2007

Hong Kong

Nunca fue tan fácil describir una ciudad para reproducirla en la imaginación de otra persona: Hong Kong es como un centro comercial extendido al tamaño de una ciudad. Coged Xanadú, por ejemplo, y hacedlo grande, grande. Eso es Hong Kong, un cúmulo de centros comerciales llenos de tiendas y restaurantes pertenecientes a cadenas internacionales.

Abarrotada calle de letreros

Vistas desde Kowloon

No todos practican el deporte nacional del shopping

Lo mejor: los rascacielos e increíbles edificios que hay por todos lados. Muy juntitos, con aceras y calles estrechitas e impolutas que dan la sensación de estar en una maqueta. El urbanismo ha llegado aquí al extremo, ahora los ciudadanos no caminan a nivel del suelo, eso es bastante complicado porque uno se encuentra con carreteras, pasos cortados, etc. Les gusta la vida indoor, con pasos a nivel de la primera o segunda planta, pudiendo recorrer partes enteras de la ciudad saltando de edificio en edificio, sin pisar el suelo y sin ver el sol.

Lo peor: quitando las arquitecturas, culturalmente no hay nada interesante. Es una ciudad para ver y quizás disfrutar un día o dos en locales concretos, pero nada más. Es difícil encontrar un restaurante normal para comer, salvo si quieres comer basura, comes poco y sales con mas hambre de la que traías y menos dolares. La gente y los procedures que gastan no son interesantes y novedosos, los típicos de gente de una gran ciudad moderna.

Con todo y con eso es un lugar que hay que visitar si uno quiere ser teletransportado al futuro. Es poderosamente impresionante la cantidad de luces y altos edificios.

A las 20:00 tiene lugar un espectáculo de luces y música, donde los edificios cantan y bailan. Aquí pongo un vídeo de alguien que lo grabo y en youtube lo colgó.

1 comentario:

Mamen dijo...

Sólo se me ocurre decir "¡Ohhhhhhhh!" como los hongkonesitos que lo están viendo, jaja.