8 de septiembre de 2007

China, El pirulí de Beijing

Pues solo estaré unos días. Sin ningún plan concreto para ahora, veo desde la estación una gran torre como nuestro Pirulí, allí a lo lejos lejísimos. ¡Oh, yo quiero subir ahí!! Como tiempo tengo, voy a acercarme andando... Juas, qué lejos esta, tardo varias horas, atravesando un parque de pago (20 céntimos) muy chulo, pero todo en obras.

Realmente no se si el pirulí está dentro o fuera del parque, y algo tan tonto como preguntar eso a aquí puede ser algo desesperante. Conversación entre un asalariado en la puerta de salida del parque y yo:

YO: Ni hao, ¿aquella torre esta dentro o fuera del parque?
ASALARIADO: Sí.
YO: ¿Ein? ¿Dentro o fuera?
ASALARIADO: (No respuesta)
YO: Quie-ro su-bir a a-que-lla to-rre (con gestos de subir y torre). Es- den-tro del par-que?
ASALARIADO: Sí.
YO: (Sospechando que no me ha entendido, pregunto) ¿Es- fue-ra del par-que?
ASALARIADO: Sí.
Apaga y vámonos... Es imposible. Ya me informaron que los chinos dicen simplemente lo que quieres oir, da igual si no se soluciona el problema, ellos se lo quitan de encima.
Lo gracioso es que decido, al azar, caminar por DENTRO del parque, me ve y no me dice nada... y en realidad tuve que retroceder después de un buen rato porque finalmente estaba ¡¡¡FUERA del parque!!! Grrr... estos chinos.

Bien, y la torre genial. 238 m desde el mirador y 405m desde lo alto (tengo que comprobarlo porque mucho me parece eso). Las vistas... muy buenas vistas a la contaminación de Beijing, en absorbe los edificios mas lejanos y los cercanos también.


En otras plantas hay exposiciones de las olimpiadas y tonterías varias, como una copia del estudio de la CCTV, donde me hago una foto con un oriental que andaba por allí también ocioso.

¡Hasta pronto, Josan!

Pues Josan se va, se va... en un tren a Laos cruzando China de punta a punta con varios trasbordos en tren, bus, etc. Ole, di que sí. Y es que le hemos cogido gustillo a esto del tren y lo preferimos mil veces frente al avión.
Aquí estamos, un instante antes que Josan sea engullido por la marabunta de chinos que esperan el mismo tren (cuenta quien te ha tocado en el compartimiento de tren, que esto es como una rasca y gana).

La estación Oeste de tren, una pasada:

Espero noticias, tres días después de tu marcha aún no sé si sigues vivo o has acabado perdido en algún pueblucho chino de esos que dan miedo je, je. Atrás quedaron taaantos días por Rusia y Mongolia, la verdad que parece que llevemos ya varios meses. Siempre nos acordaremos de aquellos momentos Ulaanbaatoreños que sólo en nuestro recuerdo quedan...
¡Hasta pronto, Josan!

El chino de hoy

Antes de entrar en China pensé que me encontraría chinos de esta guisa:

Pero no, el chino de hoy es muy distinto. A saber:
Llevan polos de licra.
Pantalones de pinzas.
Zapatos negros.
Funda para el móvil.
Gafas ligeramente cuadradas.
Y así la gran mayoria, copy-paste.
Véase un ejemplo:

Además, si es chino autentico de verdad, escupirá cada pocos minutos.

5 de septiembre de 2007

China. Plaza Tiananmen y "amigas"

Aquí la inmensa plaza de Tiananmen, la más grande del mundo donde fueron asesinadas por el partido comunista mas de mil personas por reclamar la democracia en 1989 (espero no estar siendo vigilado por el partido, porque mi blogspot esta censurado en China, aunque puedo escribir). Y la famosa foto que aquí pego:

Y enfrente, la Ciudad Prohibida, con la foto de Mao.



Aquí, Josan y yo paseando por la puerta de la Ciudad Prohibida, coincidimos con dos chicas, que decían ser turistas de otra parte de China. Nos llama la atención que hablan ingles, pero parecen dos mosquitas muertas y enseguida se muestran muy amables. Dicen que entraran en la Ciudad Prohibida más tarde, ahora van a tomar algo, ¿queréis uniros a nosotros? Bueno, vamos a ver. Nos llevan a tomar algo a una tetería, donde pasamos a una sala privada de té, muy bien decorada y con una mujer que va a comenzar a hacer la ceremonia del té:

Enseguida vemos que los precios son desorbitados, 30 yuanes por cada té (unos 3 euros, muy caro para China), más la estancia en la sala. Ya estamos con la duda... ¿serán prostitutas? Esto es una lotería. Más sospechamos aún cuando sacan platos y platos llenos de frutas y galletas. ¿Ein? Josan, que tiene experiencia en Asia, dice que esto ya lo ha vivido y dice que hasta aquí hemos llegado. Preguntamos claramente cuanto nos costara todo eso antes de probar nada, porque es evidente que no conocemos los precios de los platos y después podrían darnos un buen palo. No responden claramente, y eluden la pregunta, siempre mostrándose muy amables. Ejem... esta claro, esto es un truco y decidimos levantarnos y punto, a pesar que comienzan a farfullar diciendo que ya esta el té servido, bla, bla. Adiós, timadoras.

*** PELÍCULA PARALELA: las dos mosquitas muertas se sueltan la melena y comienzan a darnos fruta en la boca. Después beben más y más té, y de postre la cuenta con varias cifras de yuanes, ante nuestras caras de imbéciles. Mira tú que risa...*** Anda que tiene gracia ser engañado por un chino, en vez de como a un chino.

Cuidado, aquí viene China.

¿Donde está el comunismo en Beijing? Parece que se han tomado la economía de mercado sin control alguno, como es típico de China, hacer las cosas a lo bruto siempre. No voy a descubrir nada nuevo, simplemente recalcar el tópico "cuidado, aquí viene China", y cuánta verdad. Sólo hay que echar un vistazo al movimiento de chinos tanto en la escala de grandes empresas como al nivel de comercios locales para darse cuenta de la magnitud del poder de producción chino. No hay palabras, hay que verlo. No hay competencia, no hay nada que hacer, China esta aquí.

Como muestra, una visita a los innumerables centros comerciales de Beijing, con precios irrisorios aun y donde comprar es UNA LOCURA.

Señora, ¿quiere zapatos?

¿Relojes quizás?

¿Sedas?

Ultimas marcas... (todas fakes, of course)

Y más cosas curiosísimas que es imposible comprar por no tener espacio en la mochila. Aquí es para venir con la maleta vacía, sin duda.

El regateo es durillo y hay que estar entrenado, pero al final los precios son muy, muy bajos y prácticamente uno puede comprar lo que quiera. Mis compras de hoy fueron moderadas:

Relojes Swatch, polo Ralf Lauren, camisetas Custo para mi hermana, algún colgante y un CRAZY CLOCK!!! Todo esto es original, ¿verdad china? Sí, sí...

Beijing... ¡Ohhhhhhh!

El autobús llega a Beijing. Sólo se puede decir una cosa.... ohhhh!! Impresionante ciudad. Ya en las afueras no se ven más que edificios enormes y todos juntitos, cuesta trabajo pensar cómo pueden compartir el espacio vital tantos humanos viviendo juntos, aunque ese concepto no se debe contemplar en este superpoblado país.

Lo que más llama la atención de Beijing es la contaminación, esa palabra que tanto habíamos oído de otros viajeros pero que no teníamos tan en cuenta; Beijing es una de las ciudades más contaminadas del mundo, y se nota, se nota. Los edificios más lejanos ya desaparecen engullidos por el aire contaminado. Hay gente que ha estado aquí un mes sin ver el sol ningún día.

A la llegada, acompañados por la pareja canadiense-mongola, resolvemos algunos asuntos en la estación de tren, que es una autentica jauría de chinos.



Pero adelanto que Beijing es genial!!!

Llegada a China, por la puerta de detrás

Y nos quedábamos con ganas de la clase Platskarny, esa tercera clase de tren que muchos evitan pero que nosotros quisimos probar (no parecía tan mala, ¿no?...). No fue posible en tren, pero por suerte/desgracia ya no quedan billetes de tren desde Ulaanbaatar a Beijing hasta mediados de septiembre y tenemos que coger un tren hasta la frontera con China y un autobús desde la frontera hasta Beijing.

Y el autobús... el autobús... ejem. Es un autobús cama, cargado hasta los topes y con espacio menos que mínimo. Tuve que plegarme para empaquetarme en mi minicama tamaño chino, y no fue nada fácil porque apenas había sitio para mi cuerpo, que es esbelto, y llevaba también mi mochila pequeña, la de las cámaras y otras cosas valiosas que no se separa de mi nunca mas lejos de mi espalda. La entrada en China fue un golpe durillo, ya que aparecimos en un pueblo perdido, totalmente caótico donde no se podía ni sacar la cartera para pagar nada porque enseguida uno estaba rodeado de veinte chinos mirando alrededor. Agobio, caos, caos, caos. Por suerte nos vino bien tanto jaleo, porque en un momento dado tenia en mi mano dos billetes de autobús sin haber soltado ni un solo yuan; ¡de hecho aún no había cambiado moneda y realmente no tenia ninguno! Así que autobús chino gratis para los caballeros, tomen asiento (tomen cama).

En medio de la nada, en un punto de esos de horizonte en todas las direcciones (y lo geniales que son esos puntos donde ve hasta donde llega la vista mire uno donde mire), el autobús decide estropearse y toca reparación.



Si fueran un poco más cómodas las camas estaría genial el invento, porque las vistas son aún mejores que desde un tren y la ventana se convierte en una televisión excelente.

Lo que realmente da miedo son los pueblos que deja el autobús a su paso, pueblos de la China profunda totalmente pobres y tétricos. Paramos a cenar en uno de ellos, donde todo estaba sucio y daba mala espina, muy mala espina. Josan y yo comimos rápido para vigilar el autobús y que no se fuera sin nosotros. ***Película paralela: pierdo el autobús y me quedo solo en este poblacho de escombros, sólo alumbrado por la luz de los fluorescentes de las tiendas, todas con cristales sucios. Pregunto a alguien y no me entiende, claro, pero enseguida corre la voz entre los delincuentes que hay un no chino perdido por allí. Me llevan a una tienda y me hacen comida china a la luz fría de los fluorescentes. Nunca más hubo noticias naranjas.*** Pues sí, la verdad que esta primera visión de China asusta un poco.

Adiós, Mongolia.

Las horas en Mongolia se acaban, y atrás dejamos unos cuantos días, muchos de ellos que pasaron volando y otros que fueron realmente intensos. La verdad es que tanto Josan como yo nos habíamos acomodado bien en la ciudad, una ciudad fácil y donde no estaría tan mal vivir un tiempo, ahora que uno conoce algunos secretillos. Bueno, y para el que quiera hacer negocio fácil lo tiene, ya que aun los pisos allí están baratos; se puede comprar uno buen piso por unos 100000 dolares, alquilarlo y rentabilizar la inversión en tan sólo 5 años. El negocio es bueno porque para un mongol pedir un crédito, que están al 28%, es una locura, así que los alquileres están por las nubes.

Que país este... ¿sabéis que los controles de alcoholemia consisten en soplar a través del carné de conducir hecho un tubo para que después el policía de turno huela el cartón del carné decidiendo si huele mucho o no???

Adiós, aceras mongolas. Adiós, chicas mongolas de Marco Polo. Adiós, azules cielos y praderas.

Y después en tren nos vamos rumbo a China. El tren no estaba mal. A Josan y a mi nos toco compartir habitación con una extraña pareja formada por un canadiense y una mongola, que nos ayudaron enormemente tanto en el bus como a la llegada a Beijing. El tren atraviesa parte del desierto de Gobi, una paisaje realmente vasto y árido donde hay... nada. Grande es.

2 de septiembre de 2007

¿Retransmitiendo desde China?

Creo que esta página no puede verse en China, como muchas otras... No sé si al menos puedo escribir.

28 de agosto de 2007

Mongol Rally, ¿quién se apunta?

No sólo fue Ingrid, esta mañana en el hotel me he encontrado con dos españoles que venían de hacer el Mongol Rally. Me fui con ellos al "mercado negro" de Ulaanbaatar, sin destacar nada de especial interés en aquel lugar, pero que sirvió para que me contaran aventuras y desventuras del rally. ¡Juas! Éstos optaron por un cuatro latas, con el que cruzaron mil fronteras y países a cada cual más raro. Total 14000 km en un mes.

Aventureros del mundo, aprovecho para hacer un llamamiento y formar un equipo para otro año. Comienza en Londres (creo que también es posible desde Madrid) y acaba en Mongolia.

Aquí dejo el link de la pagina del rally, no me digáis que no tiene parecido con las carreras de los AUTOS LOCOS... http://mongolrally.theadventurists.com/

Mongolia. Chinggis Khaan


Ni qué decir tiene que la figura mas destacada de Mongolia es Chinggis Khaan, incluso alguien lo calificó como hombre del milenio. Supongo que debió ser un personaje del estilo de nuestro Cid. En el centro de Ulaan Baatar esta una de sus estatuas presidiendo una enorme plaza.

Mongolia. Al fin tenemos guía

Bueno, ha costado pero por fin conseguimos una guía de Mongolia. Cuando hablo de guías me refiero únicamente a las guias Lonely Planet, ya que el resto de guias más bien parecen libros para niños sin información realmente importante como horarios, como llegar a los sitios, precios, etc, todo con un nivel de detalle exagerado a veces.

La compramos de segunda, tercera o vete tú a saber cuantas manos, porque un poco curtida sí está. Precio, unos 6 euros, pero esperamos revenderla mas tarde por la mitad.

27 de agosto de 2007

Ahora dejar mensajes es más facil

Ya podeis dejar mensajes más facilmente (dice esto), sin necesidad de estar registrados.
¡Estare encantado de leeros!

Noche en Ulaanbaatar

Vaya, vaya... volvimos a ver a Rafael. Añado que es el único español residente en Mongolia, ¡que valor! Sobretodo por los fríos inviernos que se estilan por estos lares. Gracias a él descubrimos los entresijos de la ciudad, está claro que la clave de los viajes es conocer gente del lugar, es otro nivel de experiencias.

En este caso nos llevó a tomar algo por ahí y después anduvimos jugando a un curioso juego. Así como en el juego de los huesos alguien explicaba las reglas y después comenzaba la partida, aburrida partida debo recalcar, en este juego comenzó la partida sin conocer las reglas, que íbamos descubriendo sobre la marcha. Al menos era bastante mas entretenido que los huesos, confirmado, y hasta aquí puedo leer.
Vaya, vaya, vaya toalla.

Blog de Josan

Aquí un hueco para publicidad:
Podéis ver las aventuras y peripecias de mi amigo y tocayo Josan en su blog: www.flogup.com/epr
Sin duda un gran viajero con muchas millas por detrás y por delante.
¡Que siga así!

25 de agosto de 2007

Mongolia. Dos días viviendo en gers

Viajamos a una hora y media de Ulaanbaatar, en medio de la nada, con unas vistas realmente increíbles: vastas llanuras y cielos azules, porque una de las características de Mongolia es la luz de los cielos, simplemente espectacular.



El alojamiento son las cabañas típicas mongolas llamadas gers, muy cómodas y acogedoras que nos harán pasar un par de días de descanso. Me siento realmente afortunado de estar en medio de este paisaje, sin tener ninguna prisa, sin estar pendiente de coger un vuelo de vuelta a casa y simplemente haciendo vida en este privilegiado lugar perdido de Mongolia.


Hay actividades varias, como tiro con arco, montar a caballo, jugar a los huesos (vaya juego tan pésimo, aunque gane!) o visitar una auténtica familia nómada. Pero lo mejor sin duda es contemplar las vistas. Mongolia es el país con menos densidad de poblacion del mundo, con apenas 3 millones de habitantes para una superficie de más de tres veces España.

Hace bastante frío, pero contamos con leña para hacer fuego. También conocemos gente aquí, ya que en las comidas, desayunos y cenas nos juntamos en dos mesas, las mesas de los angloparlantes y la mesa de los orientales. Destacar a Mark, un ingles que lleva en este campamento un mes. Sí, ¡un mes! También dando la vuelta al mundo, aunque llegó a Shanghai, vio que hacia mucho calor y decidió volver a Mongolia un tiempo para después continuar. Otro personaje a mencionar es un tercer habitante en nuestro gers, un ratoncillo, conejo, hamster o similar. Por suerte finalmente descubrimos que era un animal conocido aquí... algo es algo.

El interior de un gers, junto al fuego, es el lugar ideal para escribir un poco en el diario del viaje, diario que avanza poco a poco y en el que todo tiene cabida.

Buscando a Antonio, Alberto y Ester

Uhmm... sin noticias de Antonio, Alberto y Ester. Según parece, han decidido emprender una excursión a tierras remotas, cogiendo un avión desde Irkutsk hasta el norte de Rusia, allí donde ya empieza el mar, más allá del circulo polar Ártico. ¿Para qué? para ver un antiguo gulag en que no debe haber apenas nadie. A día de hoy ya deben haber regresado, pero no tenemos noticias. Como haya que ir a buscarlos vamos listos...

¡Josan y yo esperamos ansiosos noticias de vuestra escapada!

Mongolia. Españoles en Ulaanbaatar

Seguimos Josan y yo de relax en Ulaanbaatar, donde hemos coincidido con otros españoles.

Un grupo de vascos que acaban de terminar un tour por Mongolia de 15 días, en los cuales sólo han podido ducharse una vez.

Rafael, un ingeniero director de obra que lleva años trabajando en Ulaanbaatar, de hecho es el único español residente en Mongolia. Es muy majo y nos cuenta historias de la ciudad, como el frío que hace en invierno, ¡40 grados bajo cero nada menos! Ulaanbaatar es la capital más fría del mundo, de hecho ya en septiembre comienza a helar. Por suerte cuentan con lo que el denomina el invento del siglo: los calzoncillos largos que llegan hasta los tobillos.

Ingrid, una chica de Canarias majísima y totalmente aventurera que también esta de vuelta al mundo. Después de su doctorado en Cambridge ha decido poner en práctica la buena costumbre inglesa del año sabático, algo que en España la gente ni se plantea. La verdad que es una persona muy interesante, viene de hacer el Rally Mongol, con un coche de menos de un litro de motor desde Londres a Ulaanbaatar durante un mes, atravesando países y paisajes realmente increíbles; doy fe, que he visto algunas fotos de Kyrgystan, horizontes de 360 grados, amaneceres espectaculares... toda una aventura. Lo apuntare en mi lista de posibles viajes futuros. ¡Suerte en tu viaje, Ingrid! Espero coincidir contigo pronto.

20 de agosto de 2007

Ulaan Baatar

Bueno, aquí estoy retransmitiendo desde Ulaan Baatar. La verdad que las infraestructuras dejan mucho que desear y cualquier cosa fácil puede requerir mucho tiempo. La oficina de turismo de la estación simplemente no abre nunca, así que hice una foto a un plano de la ciudad que había en el cristal y con eso me voy apañando.

Esta mañana ha llovido y el sistema de alcantarillado es totalmente inútil, por lo que en las calles hay auténticos mares de agua y es imposible cruzar en muchos de los tramos. De hecho hay numerosos lugareños que ofrecen un carrito para cruzar de la acera al medio de la calle, a cambio de dinero, claro.

Al menos es todo baratísimo. Hoy he comido por un euro y pico, y tantos platos que no he podido terminarlos. Internet, refrescos, fruta y todo tipo de cosas tienen precios irrisorios y uno se siente asquerosamente rico con la cartera llena de billetes mongoles. Lo más curioso del dinero mongol es que cada vez hay menos valor en el bolsillo, sin embargo abultan más y más, hasta el punto que en una ocasión no podía doblar la cartera con los billetes dentro.




Destacar las "cabinas telefónicas". Atrás quedaron las impersonales y frías cabinas, aquí son más humanas, eso si, a cambio de un poco menos intimidad al hablar.

19 de agosto de 2007

Llegada a Ulaan Baatar

Y aquí estoy, casi al amanecer, llegando yo solo a la capital de Mongolia. No tengo ni idea de mongol, no llevo dinero mongol, no llevo un mapa de la ciudad, no tengo reservado ningún alojamiento y no puedo pasar desapercibido entre la población porque no sé ni montar a caballo ni agriar leche. Bueno, como dijo el personaje de ojos saltones en la película "El jovencito Frankestein", siempre puede ser peor! Podría llover...

En la estación está todo cerrado y no puedo hacer nada. Cojo aire y me aventuro a la ciudad, dando un paseo e investigando algunos hoteles. Decido tirar la casa por la ventana y alojarme en un hotelón por 23 euros, con una habitación enorme (en realidad es doble) tele, hidromasaje, escritorio, etc. Aquí lo normal son alojamiento de 4 ó 5 dolares, pero creo que mientras espero a Josan, voy a dedicarme al relax, porque ahora que lo pienso llevo 8 días sin dormir en una cama decente.

Transiberiano. Envidia de Robin

A las tantas de la noche, hice una excursión a otro vagón, donde había otros españoles y un grupo de jóvenes que habían montado una fiesta por el cumpleaños de uno de ellos. Me invitaron a tarta y cerveza, aunque ya estaba yo un poco lleno. El caso es que conocí a Robin Thomson, un inglés de Cambridge al que envidié desde que empecé a hablar con él. Resulta que es fotógrafo profesional y viaja con la gente de Way to Russia para hacer un reportaje del Transiberiano. Sí, sí, hace fotos y viajes, y por ello le pagan. A pesar que no me puedo quejar de uno de mis trabajos, el de mago, donde me lo paso estupendamente y no pagan mal, este Robin viajero me supera con creces. Estuvimos hablando muchísimo tiempo de fotografía y me enseñó el maravilloso equipo que lleva. Un tipo muy pajo y divertido, espero coincidir con el algún día. De momento me conformare con ver su trabajo en flickr.

Ah, y esta envidia no es de esas que dicen sana, etc.. ¡es envidia total!